Michelle Tullo

Violan derecho internacional

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1 de julio de 2014 22:45

Organizaciones de derechos humanos manifiestan su alarma por la forma en que el Gobierno de Estados Unidos maneja la inédita oleada inmigratoria de decenas de miles de niños y niñas indocumentados procedentes de América Central.

El presidente Barack Obama anunció que bases militares serán convertidas en centros de detención para albergar a los cerca de 50 000 menores sin acompañante que llegaron a la frontera austral de Estados Unidos, en los últimos meses. Datos recientes indican que hasta unos 300 menores de edad son detenidos a diario.

Mientras se acumulan las voces contrarias al plan del Gobierno y algunos sugieren que los centros de detención violarían las obligaciones internacionales que EE.UU. suscribió en materia de derechos humanos.

“Nos inquieta mucho saber que el gobierno de Obama tiene previsto abrir más centros de detención de familias, comenzando con uno grande en Nuevo México”, declaró Clara Long, de la organización Human Rights Watch. “Hay evidencias de que la detención de niños causa un daño grave y a veces duradero, lo cual incluye a la depresión, la ansiedad y el daño cognitivo. Es por eso que la detención de niños por su situación migratoria está prohibida por el derecho internacional”, aseguró a IPS.

En 2009, Estados Unidos detuvo a menos de 20 000 menores por cargos de inmigración. Sin embargo, entre octubre de 2013 y mayo se registraron más de 47 000 detenciones, un aumento superior a 50%.

Tras el notable incremento en el ingreso de niños con problemas de refugiados, Naciones Unidas entrevistó a más de 400 niños y niñas sobre las experiencias que tuvieron en sus países de origen.
El organismo mundial concluyó que casi 60% cumplía con los requisitos para recibir protección internacional, en lo que consideró un cálculo conservador.

“Escuchamos relatos de niños que vieron a sus compañeros de aula torturados, desmembrados, amenazas contra las niñas”, declaró Leslie Vélez, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

“Esto no tiene que ver solo con las pandillas, sino con grupos armados criminales, tráfico de drogas, carteles, organizaciones criminales transnacionales. Todas operan con una impunidad cada vez mayor”, añadió la funcionaria.

Cuando un niño o niña es detenido en la frontera, normalmente se lo retiene en una estación de la patrulla fronteriza y, en el plazo de 72 horas, se lo traslada a una oficina federal de reasentamiento. A continuación, en l 90% de los casos se lo deja en manos de un tutor en los Estados Unidos, por lo general un familiar, y luego debe comparecer ante un tribunal.

La oleada creciente desde el 2013, sin embargo, significa que muchos niños y niñas permanecen en las oficinas de control fronterizo más allá del límite de 72 horas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Michelle Tullo

IPS