21 de December de 2010 00:00

Vinieron por Vanguardia

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Fernando Larenas

Pensaban encontrar un arsenal, bombas o algún tipo de material explosivo. De otra manera no se explica que un grupo de élite de casi una veintena de miembros del Grupo de Intervención y Rescate irrumpiera en las oficinas de la revista Vanguardia con el pretexto de que había mora en el pago del arriendo de la casa que ocupan.

El equipo periodístico del semanario, que hace poco cumplió cinco años, estaba armado. Sí, de ideas, de valores, de principios, armados de temas de investigación, de reportajes. Por eso se llevaron las computadoras donde se almacenan las investigaciones y las reporterías.

En octubre, Jean Cano e Iván Flores recibieron un premio en el concurso de periodismo independiente Jorge Mantilla Ortega, que reconoce el talento nacional en varias categorías. La Revista la dirigió, en un principio, un formador de periodistas, José Hernández, ahora su editor (incómodo para el poder político) es Juan Carlos Calderón, coautor del libro ‘El gran hermano’, el de mayor venta en el país.

Con metralletas y fusiles automáticos, el grupo policial entró a las oficinas de Vanguardia cuando las sombras de una noche lluviosa y fría garantizaban un allanamiento exitoso. Las cámaras del Estado presenciaron todo (¿quién les invitó?). La Policía se enfrentaba a un grupo de intelectuales armados de inteligencia, pero inútiles en el conocimiento y manejo de las armas.

¿Qué sentido tenía que pretendieran también apropiarse de sus cámaras, teléfonos móviles o de sus BlackBerry? Lo que contienen esos aparatos son números de contacto con las fuentes. No hay nada peligroso, pese a que las computadoras están cargadas, no de municiones, sí de abundante investigación.

Un grupo de élite que recibe órdenes del poder político simplemente acata. Lo gracioso es que esa misma fuerza no es utilizada para desbaratar a las bandas criminales que siembran el terror en el país. Resultado de esto: el general (FAE) Jorge Gabela, en terapia intensiva.

Semejante parafernalia para saldar una deuda de USD 14 500 es absurda. ¿Para qué existen los juzgados de Inquilinato donde se dirimen estas disputas? Es conocido que algunos dueños de casa llevan años de litigio con sus inquilinos para que les paguen el arriendo y nada. No cuentan con un grupo de intervención y rescate que les ayude a recuperar sus bienes.

Esta burda acción de fuerzas no es más que un insulto a la inteligencia de todos los que pensamos y no nos tragamos la explicación del funcionario que ordenó el humillante allanamiento. Qué coincidencia, estas prácticas de fuerza se producen siempre en épocas cercanas a la Navidad, como fue la clausura hace un año de Teleamazonas. Paciencia, colegas de Vanguardia, pónganle fe, la verdad está del lado de los justos. Feliz Navidad.

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