Pablo Ortiz García

Una vida menos

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7 de September de 2012 00:02

‘¿Quién fue el estúpido que dijo eso?", frase atribuida al economista Correa. No hace falta recordar la respuesta que un dirigente indígena, sin temor, le dio al Presidente. Esta misma oración habría que repetirla para recordar a aquel miembro del movimiento de gobierno que haciendo uso de una "inteligencia" escondida aseveró que la inseguridad es una percepción.

Esa percepción la viven todos los ecuatorianos de cualquier nivel económico o social. Esa percepción es, según los jerarcas del gobierno, cuestión de la "prensa corrupta". Esa percepción se presenta aún en dirigentes de Alianza País (el Alcalde de Quito fue asaltado hace unos meses). Hoy se lamenta la pérdida de una vida más, de un joven ciudadano, hermano del Ministro del Interior. ¡Sí, precisamente del encargado de cuidar las "percepciones"! Lo siento, muy de veraz, el cruel asesinato de una persona que intentó evitar una rencilla de desconocidos en la casa de su tía. ¡Las percepciones se hicieron presentes dentro de un hogar de gente cercana al gobernante!

¿No será que la inseguridad se incrementa gracias a las "dulces" y habituales intervenciones del Presidente de la República? Si desde el poder se genera el enfrentamiento, muchos de los habitantes de este país, de puertas abiertas para cualquier ciudadano del mundo, se sienten con licencia para atacar, no solo de palabra, sino también de obra, a aquellas personas que discrepan con sus métodos. En el caso del hermano del Ministro del Interior, su único afán fue evitar una discusión con intrusos.

Según la Constitución, le corresponde al Presidente de la República "Ejercer la máxima autoridad de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional" (artículo 147, número 16). La misión de la Policía Nacional es "atender la seguridad ciudadana y el orden público, y proteger el libre ejercicio de los derechos y la seguridad de las personas..." (163). Aquí alguien falla, puesto que no es posible que las autoridades sigan con la teoría estúpida (empleo el adjetivo de Correa), de las percepciones. Se mueren a diario cientos de personas por causas violentas, y los agentes del orden se preocupan de meter presos a los ciudadanos por rebasar los límites de velocidad. Otro pelotón de policías se le distrae de sus funciones para que actúen de guardaespaldas de funcionarios públicos. Mientras tanto los jueces, designados por este gobierno, no aplican las leyes porque tienen miedo de los arrebatos de ira del mandatario, o de ser injuriados en las sabatinas presidenciales.

Lamento este cruel asesinato, como el de muchas otras personas. Pero si hasta a los agnados y cognados de funcionarios del régimen asaltan o matan, ¿qué pueden esperar los que no son parte del círculo íntimo del dictador? ¡Percepciones, tan solo percepciones!