Enrique Ayala Mora

Vida de Atahualpa

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8 de June de 2012 00:02

En una entrega anterior, he dado una visión general del último Inca del Tahuantinsuyo, libro de Rodrigo Villegas, editado por la Casa de la Cultura Núcleo de Imbabura. Ahora veremos su contenido.

El autor comienza la obra con una ubicación general del espacio “caranqui” y con una visión de la “cultura de las tolas” que se desarrolló allí. Pone especial énfasis en la centralidad de la agricultura en el desarrollo y evolución de esa “civilización del maíz”. Villegas establece que la agricultura se desarrolló independientemente en América. Hace relación entre la cultura del maíz y las fiestas indígenas actuales.

El desarrollo de la “cultura del maíz” en el norte del actual Ecuador, según Villegas, tuvo su máxima expresión en la “Confederación Caranqui-cayapa-colorado”, que se asentó en el territorio “luego de una erranza de siglos, para dedicarse al cultivo del maíz, la batata, la patata y a la cría de algunos animales como fueron: el cuy, la juta, la llama y una especie de perro que les sirvió de guía y compañero en las cacerías; forma uno de los más respetables grupos humanos, basado en la organización social del ayllu”. El autor afirma que esa confederación fue invadida por migrantes venidos de la Costa, con “armas mejor dotadas, un idioma más flexible y una voluntad dominadora”. Su testimonio son las tolas que se hallan en gran cantidad en el territorio.

A fines del siglo XV llegaron los incas al actual Ecuador. Túpac Yupanqui avanzó al norte. Su hijo y sucesor llegó hasta tierras caranquis y las conquistó, se casó con una princesa y tuvo un hijo. Villegas narra el nacimiento de Atahualpa, como fruto de “una aventura amorosa inolvidable”. Villegas recoge, con una base documental sólida, la gran cantidad de cronistas de indias que afirman que Atahualpa nació en Caranqui, siendo hijo de una princesa de la región. Al no existir mayor información sobre el tema, también la referencia a los primeros años del príncipe Atahualpa tiene un gran componente imaginativo, aunque destaca sus cualidades de guerrero y líder.

Villegas insiste en la idea de que Huayna Cápac dividió el Tahuantinsuyo entre sus hijos, Huáscar y Atahualpa, y en que la guerra entre ellos culminó con la derrota del primero y la toma del Cusco por los caranquis.

Narra luego la llegada de los españoles y la captura de Atahualpa en Cajamarca. Pero, como sucede con otras obras, no logra explicar la actitud del emperador, rodeado de un inmenso ejército, pero cautivo de un puñado de aventureros que lo extorsionan, lo engañan y lo matan.

Villegas narra el reparto del rescate pagado por Atahualpa, y las discusiones previas a su asesinato. Concluye la obra con una breve referencia a los sucesores incas que pusieron y luego quitaron y asesinaron los españoles, antes de que se consolidara el hecho colonial.