Vicente Albornoz Guarderas

Venezuela y su crisis

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La crisis en Venezuela es de unas proporciones que difícilmente nos podemos imaginar. En gran parte es esa crisis la que llevó al gobierno de Nicolás Maduro a su reciente derrota electoral.

Para tener una idea de los problemas que enfrenta, veamos tres cosas: su producción (PIB), su inflación y su dependencia del petróleo. Y una comparación con el Ecuador nos hará ver que si creemos que estamos muy mal es porque no sabemos cuán mal se puede llegar a estar.

La reciente evolución del PIB de Venezuela es, por decir lo menos, aterradora. La producción de bienes y servicios en ese país va a ser, en el 2015, un 15% menos de lo que fue en el 2012. O sea, en tres años esa economía se ha contraído en 15% y para el próximo año se espera una contracción adicional de 5%, todo esto según el FMI. Eso significa que Venezuela enfrenta la nada envidiable perspectiva de que su producción en el 2016 sea equivalente a cuatro quintos de lo que produjo en 2012.
En el Ecuador, la última gran crisis que vivimos fue en el 1999 y el PIB cayó solo por un año y en “únicamente” 6,3%. Lo de “únicamente” entre comillas es porque una caída como esa es una pesadilla económica y por eso nos acordamos los ecuatorianos de ese año con tanto desagrado. ¿Cómo será llevar tres años consecutivos, similares a nuestra pesadilla del 99? Pues los venezolanos lo saben.

Siguiendo con la comparación, en el Ecuador el PIB va a caer este año en 0,5%, lo cual es bastante feo, pero que está muy lejos del desastre económico de Venezuela. Porque si comparamos la producción de 2015 con la de 2012, este año estaremos 7% por encima, mientras que, como ya se señaló, en la misma comparación los venezolanos estarán 15% por debajo.

La inflación venezolana es tan alta y vergonzosa para su gobierno que ni siquiera la publican. Las estimaciones de entes no gubernamentales para este año varían entre 160% (FMI) y 209% (Ecoanalítica) y ambas son para quitarle el sueño a cualquiera que sepa lo que es inflación.

En este punto, vale recordar que en septiembre del 2000, como resultado de la devaluación y emisión monetaria anterior a la dolarización, en el Ecuador llegamos a tener una inflación anual récord de 108% y fue una experiencia que nadie quisiera repetir.

Pero cuando llegamos a ese nivel de inflación, al menos era obvio que pronto iba a caer. Para los venezolanos, la única perspectiva es que su inflación siga subiendo, lo que debe volverle al tema aún más intolerable.

Y la dependencia del petróleo: en Venezuela, el año 2014, el 97% de sus exportaciones fue petróleo. Y ahora eso ha caído a la mitad. El golpe para la economía venezolana es mucho más fuerte que el golpe para la economía ecuatoriana donde “solo” el 52% de las exportaciones de 2014 fueron petróleo.

No es que en el Ecuador estemos bien, pero nunca debemos perder de vista lo increíblemente mal que se puede llegar a estar.