Vicente Albornoz Guarderas

La utilidad de un tributo absurdo

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Las salvaguardias son un impuesto económicamente inconveniente. Pero al Gobierno le son útiles porque le generan importantes ingresos en estas épocas de extrema escasez. Unos 930 millones de dólares en los últimos 12 meses.

Cuando se las implementó, se dijo que eran para frenar las importaciones. Y las importaciones cayeron, pero no ‘gracias’ a las salvaguardias, sino ‘paralelamente’ a su creación. En otras palabras, es muy difícil argumentar que estos aranceles adicionales sean la principal causa de la caída de las importaciones.

Porque entre 2014 y 2015, todas las importaciones cayeron, tanto las que tenían altas como las que tenían bajas salvaguardias. Es más, las importaciones con las menores salvaguardias (bienes de capital) cayeron en 20%, mientras que aquellas con las mayores salvaguardias (bienes de consumo) cayeron en 19%. Sí, es absurdo, pero eso dice la información del Banco Central.

De manera que las salvaguardias no son la principal razón para la reducción de las importaciones. Si caen es porque el país está en recesión y la gente está comprando menos de todo, incluso de bienes importados.

Obviamente, si no hubiera salvaguardias las importaciones no habrían caído tanto pero, insisto, el comportamiento de los bienes de consumo y de los bienes de capital dejan una seria duda de hasta qué punto las salvaguardias cumplieron su objetivo.

Pero el Gobierno las mantiene. ¿Por qué? Pues, como ya se dijo, porque le producen ingresos. Para tener una idea de cuánto, veamos, antes que nada, que en los 12 meses entre febrero 2015 y enero 2016 el gobierno cobró, por concepto de aranceles totales, USD 2 016 millones. Para calcular qué parte vino de las salvaguardias, hay que considerar que hasta enero de 2015, en promedio, las importaciones pagaban un arancel de 6,5% (sin combustibles), un valor que venía siendo bastante estable desde 2012 (vale señalar que desde febrero pasado ese arancel promedio subió a 13%).

Luego, en un cálculo sencillo, se puede establecer que si se hubiera cobrado el arancel antiguo a las importaciones no petroleras de estos últimos 12 meses, se habría recaudado USD
1 078 millones. La diferencia, USD 930 millones, es lo recaudado gracias a las salvaguardias.

En otras palabras, en estas épocas de escasez, el Gobierno tiene 930 millones de razones para no retirar las salvaguardias.

Y eso es lo trágico de tener un gobierno desfinanciado, dispuesto a mantener tributos que no cumplen su función y que distorsionan la economía, mientras le generen ingresos. Porque este no es el único tributo absurdo que tiene el país. El impuesto a la salida de divisas (que más que nada desincentiva su entrada) generó al Fisco USD 1 094 millones en el 2015. Y por más inconveniente que sea, ahí se quedará hasta que alguien ponga en orden las finanzas públicas.