Miguel Rivadeneira

Vergüenza ajena

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Vergüenza ajena produce observar a cierta dirigencia de los jubilados del IESS, que defiende las políticas del régimen en el campo de la seguridad social y está de acuerdo con lo que sucede.

El primer reparo se relaciona con la eliminación del 40% del financiamiento que el Estado aportó por décadas y que fuera borrado con la aprobación de las últimas reformas a la Ley del IESS, aun cuando existen voces oficiales, entre ellas de asambleístas y la propaganda gubernamental, que con engaño han reiterado que no se ha eliminado.

Si los dirigentes que defienden estas políticas leyeran y compararan la Ley vigente desde el 30 de noviembre del 2001, publicada en el RO 465, y la reforma en la denominada Ley Orgánica para la justicia laboral, publicada en el RO 483 del 10 de abril del 2015, confirmarían esta realidad.

El Art. 237 de la ley del 2001 decía: Financiamiento. En todos los casos comprendidos en este capítulo (Del régimen aplicable a los afiliados con derecho a jubilación), el IESS cubrirá el 60% de la pensión respectiva y el Estado continuará financiando obligatoriamente el 40% restante; pero, en cualquier circunstancia, el IESS otorgará la prestación completa.

El Art. 237 reformado por la última ley dice: Financiamiento. El Estado ecuatoriano reconoce el derecho a la seguridad social de todas las personas, independientemente de su situación laboral.

El Estado central será responsable subsidiario y garantizará el pago de las pensiones del Sistema de Seguridad Social únicamente cuando el IESS no cuente con los recursos económicos para cubrir las obligaciones en curso de pago del Seguro General Obligatorio y del régimen especial del Seguro Social Campesino. En este caso, se deberá incorporar en el Presupuesto General del Estado los recursos respectivos, aun sobre otros gastos.

Resulta evidente que el 40% se eliminó. Empero, la propaganda engañosa, con la actitud cómplice y silente de dirigentes de los jubilados, revela que los pensionistas reciben hoy lo mismo y que no hubo tal eliminación, como si eso iba a ocurrir de inmediato, cuando el problema se podrá presentar a futuro, cuando escaseen las reservas y no exista un financiamiento base.

Incluso, creo que se quedaron cortos. Deberían promocionar que las pensiones aumentaron. Claro, en los casos que pidieron que se les mensualice los décimos, pero en marzo (Costa), agosto (Sierra) y en diciembre, en general, ya no recibirán.

Qué vergüenza ajena (el tiempo lo dirá) que acepten la eliminación de una parte de la deuda del Estado, más de USD 1 000 millones en materia de salud que estaba pendiente de pago el 2015 y que de un plumazo, en pocas horas, sin auditar las cifras, borraron fácilmente, pese a informes oficiales de anteriores administradores y delegados del propio régimen en el Consejo Directivo. Se olvidaron de reformar el Art. 104 de la Ley vigente desde el 2001, que dispone la contribución obligatoria del Estado.

mrivadeneira@elcomercio.org