Jorge Ribadeneira

Venezuela: Caracas-Quito

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Hoy es un domingo amargo para Venezuela. Un día en que se elige, contra viento y marea, una Asamblea Constituyente con miras a prolongar la permanencia en el poder de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Pese a que hay hambre y tristeza, violencia contra los opositores, reflejada en más de cien muertos. Pobreza en un país que antes fue rico. Fuga de venezolanos a otros países, sobre todo a la vecina Colombia, dispuesta a recibir 200 mil ciudadanos que ya no resisten en su país. También algunos miles llegaron al Ecuador y de Rumichaca siguieron hasta Quito, protagonizando una búsqueda angustiosa de trabajo -meseros, porteros- o la venta de chocolates, chifles, botellas de jugo de naranja, lo que sea. Necesitan unos dólares para mandarlos a su país. Su triste historia comenzó con un viaje de Cúcuta a Rumichaca. Algunos siguieron al Perú y llegaron hasta Chile, un país ya lejano para los venezolanos pero con una mejor oferta, según los informes recibidos cuando la situación se agravó en su patria.

¿Cuándo se agravó? Los problemas que ya se venían perfilando se agravaron cuando la oposición ganó con amplia ventaja la votación para la Asamblea. Maduro y Diosdado recibieron furiosos el resultado y no estuvieron dispuestos a tolerar la nueva situación. Fue más bien una oportunidad para mostrar que se trata de un dúo apto para la pelea, más aún con el apoyo de la fuerza armada chavista. Lo que está pasando ahora en el país de Bolívar y de Sucre es amargo, lejos de esa Venezuela que recibía inmigrantes de España, de Portugal, de Colombia, de Ecuador y de otros países sudamericanos. Sí, del Ecuador.
Hasta allá viajaron hace algunos lustros médicos ecuatorianos y también emigrantes pobres que se instalaron en los cerros que rodean a Caracas.
Hoy es al revés. Son los venezolanos, habitantes de un país petrolero, los que salen, tristes y sufridos, en pos de ayuda. El gobierno ecuatoriano tiene que examinar la situación luego de que no han faltado gestos amistosos hacia el dúo que sabemos.

Unos veinte países estuvieron dispuestos a llamar la atención de Venezuela en el seno de la OEA, pero hicieron falta tres votos. En otro escenario, nueve empresas de aviación ya no vuelan a Caracas por falta de pago. Mister Trump, sorpresivamente, dijo que salía a defender la democracia en el caso venezolano y fue una oportunidad para que Maduro le insulte en chaupi inglés. El futuro y el desenlace de Venezuela son inciertos e inquietantes. En el Ecuador hay más de un reclamo pero el Ministerio del Interior informó que no se han realizado expulsiones de ciudadanos de ese país, aunque también hay denuncias de trato indebido a algunos que llegaron al Ecuador. Cada vez son más los que abandonan un país que siempre fue tan querido por los suyos y por los visitantes y que siendo antes rico hoy muestra su pobreza cuando sus hijos llegan a Quito, aparentemente más de tránsito que para quedarse. Sucesos que nunca antes fueron imaginados y cuyo desenlace es un triste misterio.