Pablo Ortiz García

Vara para medir

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14 de December de 2012 00:02

Hace unos días un ecuatoriano burló los mecanismos de seguridad de una base de datos, y obtuvo información personal del Primer Mandatario. A las pocas horas, luego del profundo malestar que, supongo, le habrá causado al Presidente el hurto de sus datos, el intruso informático fue detenido por disposición de alguno de los sumisos y poco instruidos empleados de la Función Judicial puestos por Correa, a través del Consejo de la Judicatura de Transición. Más tarde, imagino, se inició la indagación fiscal por un supuesto delito. No conozco el estado del proceso, pero que el hombre estuvo detenido es una realidad, y que al Presidente no se le haya presentado un ataque de “iras” por esa acción intrépida, es improbable.

La información que el personaje obtuvo, no fue utilizada en contra de Correa, ni se la empleó para chantajear al Mandatario, ni a sus allegados. Ni para efectuar un escándalo de proporciones. ¡No! El ecuatoriano ganó la simpatía de muchos nacionales, y el odio de muchos recaderos del Presidente. Sin embargo, fue motivo para ser vilipendiado por Correa en el show de los sábados, con los aplausos de aquellos que asisten esperando un “regalito” a cambio, “más que sea”, de pan y agua en esta época en que, según el gobernante, se ha mejorado los niveles de pobreza extrema.

La actitud del Presidente contra el ecuatoriano que ingresó sin autorización a una base de datos, y que fue tratado, en términos generales, como delincuente, me extrañó.

Pensé que si lo realizado por este señor, introducirse en una base de datos de una institución pública, era un delito, el caballero en mención sería un delincuente y debería ser juzgado por haber cometido un delito previsto en el Código Penal.

Si Correa es consecuente y justo con unos, debe serlo con otros.

Si a un ecuatoriano condena de palabra por una acción, con un extranjero debe actuar de la misma manera. Debe proceder como el rey Salomón, en este caso, como todo un emperador salomónico.

¿Hay diferencia entre un “bloguero” australiano con un ecuatoriano? Talvez exista diferencia en el color de los ojos o del cabello. La forma de pronunciar el apellido del nacional con el del extranjero. Pero si ambos hicieron lo mismo en distintos países, ¿por qué el uno es un delincuente y el otro es un perseguido por el capitalismo y el imperio norteamericano? ¿Por qué el uno (que ingresó en las base de datos de Estados Unidos) es un genio y merece el asilo en nuestra Embajada en Londres, y el otro es un delincuente que merece el desprecio y estar en el penal García Moreno?

¿Cuál es la diferencia entre el australiano y el ecuatoriano?

Para efectos presidenciales, el extranjero le da figuración a nivel mundial, a pesar de considerar a Ecuador como insignificante. El ecuatoriano... es un majadero.