Milton Luna

Valorar a los viejos

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1 de December de 2012 00:00

Antonio Negri es un pensador y filósofo italiano. Nació en Padua el 1 de agosto de 1933. Edgar Morin es un filósofo y sociólogo francés . Nació en París el 8 de julio de 1921. Noam Chomsky es un filósofo, lingüista y pensador norteamericano. Nació en Filadelfia el 7 de diciembre de 1928.

¿Qué tienen en común estos personajes? Que pertenecen al selecto grupo de pensadores – filósofos vivos más importantes e influentes del planeta. Que son críticos del capitalismo y de la concentración del poder en el Estado. Que son muy valorados por algunos de los altos militantes de la revolución ciudadana. Que dos de ellos, Negri y Morin, dictaron en días pasados conferencias en Quito con una asistencia masiva.

¿En qué otra cosa se parecen? Que superan los 70 años y que si dieran clases en alguna universidad ecuatoriana, por obra y gracia del Reglamento de Escalafón Docente de Educación Superior dictado en días pasados, por su edad, tuvieran que jubilarse obligadamente y dejar en marzo del 2013 su cátedra para que la ocupe algún PHD recién salido del horno de alguna universidad gringa o europea.

Todos los ecuatorianos coincidimos que hay graves problemas en la “U”. Todos creemos que es urgente una transformación radical de la educación ecuatoriana. Que si esa es la idea de los revolucionarios de la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) y del Consejo de Educación Superior (CES), todos les apoyamos. Por supuesto.

Podemos coincidir con ellos que dentro de los tantos problemas la universidad tiene un personal con un promedio de edad de 58 años, que impide su oxigenación con sangre más joven. Que hay un “excesivo gasto administrativo (60% de su presupuesto)”, que pudiera invertirse en mejoras salariales de los mismos docentes. Podemos estar de acuerdo en este y otros temas. Pero de allí, coincidir con algunas de las medidas tomadas para “solucionar” los problemas, hay una distancia.

Botar de un solo plumazo a miles de profesores a la calle por el solo hecho de tener 70 años, no solo es un error académico y político sino un acto inhumano. Seguramente dentro de este grupo haya, como en todo lado, malos profesores, que hace tiempo dejaron de leer, investigar y prepararse, que son una carga presupuestaria y académica. Sí, de acuerdo. Pero en este mismo grupo con toda seguridad hay maestros, sabios, responsables que están en su mejor momento de lucidez y producción, que al sacarlos perdería la universidad de manera irreparable un capital humano acumulado con esfuerzo.

Cuidado con la estigmatización a los viejos. Las novelerías y las medidas sin mayor reflexión cuestan caro. ¿Hacia dónde va la U?

Hoy que nos desgañitamos con el Buen Vivir o el Sumak Kausay aprendamos de la filosofía indígena: valorar y nutrirse de la sabiduría de los abuelos.