Jorge G. León Trujillo

¿Vale más el sistema o ganar y ganar?

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28 de January de 2013 00:03

Según ciertas encuestas y el triunfalismo oficial, los resultados electorales están dados, Correa ganaría en primera vuelta y tendría el control del Legislativo. Sin considerar si eso es lo conveniente ahora ¿el fin y el modo cómo se lo logra, qué sistema crean o impiden? En democracia, nunca adquirida definitivamente, siempre en disputa, cada gesto de los actores públicos debería ratificar el sentido de democracia; en una campaña electoral aún más claro ya que se escoge quién adquiere poder. La campaña es una vitrina pública en la que no debería haber doble discurso de los competidores ni de los árbitros (CNE) sino poner en valor procedimientos de la igualdad de competencia, con transparencia para tener incuestionables resultados.

Correa, teniendo tanta aceptación, ¿por qué necesita pasar por encima de las normas e imponerse con tanta propaganda, cadenas de televisión, ingentes medios en juego en una campaña en que casi es el único competidor, pues con lo que despliega nadie puede competir? Ya dispone de un “capital político” por algunas de sus políticas, es el mejor “posicionado”, gracias a su campaña permanente o de tanto medio de prensa gubernamental o de propaganda disfrazada.

Los nuevos llegados a la competencia no podrían ni hacerse conocer por la mayoría, menos aún difundir sus ideas; la TV es tacaña al no organizar debates para que digan sus ideas. Se devalúa la democracia; se afianzará la idea que para ganar no cuentan las normas ni la ética, sino recurrir a cualquier medio, valdría sólo ganar y ganar, como es la política gubernamental, justificando que tiene un proyecto impostergable, el bueno. Esta visión de ser portador de redención, como se ve, lleva al abuso. Cuando ya siendo gran ganador podría ser generoso con ser democrático.

Y el CNE hace lo mismo. Debía prohibir la propaganda gu- bernamental legalmente inad- misible, o las sabatinas de L. Moreno que con sonrisa hace lo mismo o las cadenas o la propaganda en noticias de los medios gubernamentales o de los ministros que por ética deberían silenciarse. El CNE hizo una pantomima de imparcialidad al rechazar propagandas de algunos partidos, incluido una (una!!!) de AP. Con lo cual no condena el exceso de medios de Correa sino a los contendores y protege a Correa prohibiendo la sátira de la propaganda de Acosta. No ofrece razones, solo enuncia normas legales. Triste. La democracia pierde, se afirman principios para controlar, los oponentes resultan tramposos, y no contribuye a que no nos disputemos sobre reglas del juego sino sobre propuestas.

La sociedad pierde sentido de convivencia con el triunfo de los portadores de redención por la cual se dan a sí mismos toda licencia en lugar de ser ejem- plo de democracia. Cuando los ciclos de la historia cambien, para los actuales en el poder será ese sistema que les permitirá sobrevivir.