José Ayala Lasso

Vacaciones y turismo

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Al aproximarse un período de vacaciones, la propaganda que se difunde acerca de los programas preparados por las empresas de turismo es abundante y variada.

Hace no mucho se limitaba a presentar los atractivos de unos pocos sectores de la Costa -Salinas y Atacames-, de la Amazonía -Baños- , la Sierra -Quito- y las islas Galápagos.

Los programas oficiales para promover el turismo eran escasos de fondos y miraban, sobre todo, al extranjero.La situación ha cambiado radicalmente. El turismo interno, que es el motor más importante para el desarrollo de esta actividad, ha crecido de manera considerable.

El Ecuador se está descubriendo a sí mismo. Sus bellezas naturales son tantas y tan excepcionales que cada día algún espíritu empresarial se encarga de ponerlas a disposición de todos.

Las islas Galápagos siguen ocupando los primeros lugares. Son miles los interesados en acercarse a los misterios de la evolución y comprender algo de lo que Darwin dijo al respecto. En la Costa, se han multiplicado los sitios turísticos, desde el río Mataje hasta el archipiélago de Jambelí. Balnearios, playas recónditas, acantilados, refugios de aves ya tienen nombre propio.

La gastronomía ha florecido y se pueden degustar los más variados platos. Los langostinos de Jambelí, los percebes del Delfín Mágico, los cebiches de Manabí y Esmeraldas son internacionalmente reputados.

¡Y qué decir del florecimiento de los guayacanes en Loja y El Oro, del bosque petrificado de Tumbes, de los rápidos del Nangaritza, las lagunas del Cajas, la Nariz del Diablo y su romántico tren, del colorido Alausí, de Mindo y sus alrededores!

Mirar el estuario del Pastaza en su viaje hacia el Amazonas desde las estribaciones de la cordillera, poco después de Baños, es una experiencia única, misteriosa, tanto como el encanto de ponerse en contacto con la selva virgen, su flora y su fauna.

Entre las ciudades, ya no es solamente Quito la que atrae: Guayaquil y Cuenca, en especial, pero también Riobamba, Ambato, Machala, Ibarra, Otavalo, Cotacachi, Bahía de Caráquez, Baños y muchas otras son visitadas.

El empeño de destacar algunos de los sitios en los que el Ecuador se ofrece con todos sus inigualables encantos sería inevitablemente incompleto y hasta temerario. Ahora, en casi todas partes, el turista puede encontrar albergues de variadas calidades, donde el turismo de aventura y el turismo confortable serán satisfechos.

Somos los propios ecuatorianos quienes hemos resuelto practicar el sabio aforismo socrático: “Conócete a ti mismo”. Paisajes, plantas, aves, insectos asombrosos nos abren a la reflexión sobre el universo entero: la ciencia tiene aún espacios siderales por descubrir, como simbólicamente nos lo demuestra el hallazgo del olinguito en las faldas occidentales de nuestro vecino Pichincha.