Marcelo Ortiz

Más cargas tributarias

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La base popular es siempre la que soporta cualquier aumento de tributos. Ahora son cinco, con el justificativo del terremoto del 16 de abril de 2016 en Pedernales, provincia de Manabí. Del 12% que pagábamos habrá el incremento al 14% del Impuesto al Valor Agregado, más conocido como IVA.

He ahí, la prueba máxima de que sobre la ya anunciada crisis fiscal del 2016, y del deterioro adquisitivo de la economía popular, con esta alza se sentirá agravarse la pobreza. Y este factor, con el ritmo acelerado que avanza, se reflejará en niveles que fácilmente pasarán los linderos de la creciente miseria popular. El anuncio de que el IVA del 14%, durará únicamente un año calendario, es suplicante y vaporoso para no alarmar a la población. Porque una vez implementado y recaudado, se convertirá en un proceso irreversible, más aún cuando dicho proyecto lo suscribe el poder absoluto presidencial.

Estas medidas desesperadas sustituyen a la inexistencia de otras fuentes de recaudación y provienen del economista Correa, profesional PhD y laureado en esa rama.

Una segunda medida constituye el 3% adicional sobre utilidades de las empresas privadas. La tercera es aquella del 0,9% que pagarán las personas naturales que tengan un patrimonio superior al millón de dólares, lo cual podría acelerar procesos de división en cuantiosos capitales familiares, y hasta la salida de activos al exterior que alimentarán las economías de otros países. En la práctica, ya se trata del 1% ocultado al sacar esa insignificante fracción de la unidad, como si se tratara de un producto comercial cualquiera que, para no perder clientela, le quitan el último suspiro.

El cuarto golpe tributario será directo al sueldo mensual de las personas que perciben más de USD 1000, y que pagarán el monto de un día de sueldo, por una sola vez, y si es de USD 2 000 será de dos mesadas hasta llegar a USD 5000, que cubren 5 días de esos sueldos durante cinco meses consecutivos. Aquello de “por una sola vez”, puede ser sustituido fácil y prontamente mediante otro Decreto.

Y como todavía falta dinero para cubrir el gasto corriente estatal, se anuncia una quinta medida que constituye la venta de activos sin llegar a una especificación directa. Lo lógico sería, por ejemplo, subastar los dos canales incautados de TV, el diario gubernamental El Telégrafo y uno de los dos aviones presidenciales; la urgente eliminación de siquiera 15 Ministerios-coordinadores, de muchas subsecretarías de más de dos docenas de ministerios de Estado y de la inútil Secretaría del Buen Vivir.

Estas nuevas cargas tributarias para el pueblo aún no han sido debatidas en la Asamblea Nacional.