César Montúfar

Tres años del 30S

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
30 de September de 2013 00:02

Tres años han transcurrido desde el 30 de septiembre de 2010. Los hechos de ese día, trágico para todo el Ecuador, hasta el momento no han sido materia de un debate informado, serio y responsable. Sin ello, es imposible que la sociedad ecuatoriana conozca la verdad y que conociéndola evite repetir lo sucedido.

Para el Gobierno, el 30S se ha convertido en otro pretexto para que la propaganda sustituya a la realidad. La complejidad de los acontecimientos de ese día, quedan hoy reducidos al mito de un renacimiento y al eslogan de que se salvó la democracia.

Innumerables cadenas nacionales y spots inundan la opinión pública para imponer la verdad oficial. Sin embargo, hasta el momento, las tesis del golpe de Estado o del secuestro presidencial han quedado en el limbo. Lo confirma el hecho que los procesos judiciales ventilados sobre el 30S han girado alrededor de la participación de personas en acontecimientos específicos de ese día, pero en ninguno de ellos se ha podido establecer evidencia en firme de un intento de golpe o de la perpetración de un secuestro. ¿Si estos han sido los pilares de la propaganda oficial, por qué el Gobierno no muestra pruebas que fundamenten su versión en hechos comprobados y no solo en retórica publicitaria? Quedan, además, muchas otras preguntas por responder. ¿Por qué se dio y quiénes fueron los responsables del injustificable levantamiento policial? ¿Cuál fue el papel y la responsabilidad del alto mando de la Policía? ¿Por qué falló la inteligencia del Estado y no detectó con anticipación el amotinamiento? ¿Por qué el Presidente concurrió al Regimiento Quito y no permitió que la crisis la resolviera el ministro del ramo, como sí ocurrió en el ministerio de Defensa? ¿Por qué el Presidente retornó al lugar luego de que ya lo había abandonado en medio de un ambiente de agresión? ¿Por qué, luego de que en la tarde los policías amotinados ofrecieron una salida segura, el Presidente decidió permanecer en el Hospital de la Policía hasta la noche? ¿Por qué se ordenaron tres operativos simultáneos, de la Policía y del Ejército, para liberar a un Presidente supuestamente secuestrado? ¿Quiénes fueron y dónde estuvieron los secuestradores? ¿Quién mató a Froilán Jiménez? ¿De dónde vino la bala que le quitó la vida y por qué desaparecieron las evidencias? ¿Cuál fue el fundamento legal de la cadena nacional indefinida que ese día violó el derecho de los ecuatorianos a estar libremente informados? Estas son preguntas que permanecen sin respuesta. Mientras tanto, es imposible devolver la vida a los fallecidos, consolar el dolor de sus familiares y la angustia de los injustamente detenidos como el coronel César Carrión y muchos otros. Tenemos una sociedad que clama por verdad y solo recibe chorros de propaganda.