Juan E. Guarderas

Nuestros traumas sexuales

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28 de June de 2013 00:03

Pocos tópicos sacan a relucir tanto la inmadurez humana como los temas sexuales. Son más de dos mil trescientos años desde las provocaciones públicas de Diógenes, un siglo y medio desde que Manet pintó su controversial desnudo "Olympia", la música moderna desde hace décadas que parece orbitar en torno al sexo, la sociedad del espectáculo y el Internet lo difunden profusamente; uno pensaría que ciertas cosas ya están superadas… pero el mundo está lejos de librarse de curuchupas que se obsesionan y escandalizan con cualquier cuestión relacionada con el sexo.

Ahora bien, no es grave que existan personas con una especial sensibilidad respecto al tema, es entendible, es normal dado el carácter plural de las sociedades modernas. Pero lo tremendo es cuando ese puritanismo trasciende y se condensa en normas penales; cuando el aparato estatal persigue y castiga sensibilidades diferentes.

En efecto, este artículo no trina en contra de los curuchupas gratuitamente, es una reacción a dos noticias indignantes.

En Rusia el Parlamento Bajo, la Duma, acaba de aprobar una ley prohibiendo "la propaganda de relaciones sexuales no tradicionales". Esta ley tiene por objetivo impedir cualquier acto público de promoción de los derechos homosexuales, los desfiles del orgullo gay, o discursos que equiparen la heterosexualidad con la homosexualidad. Cientos de personas han sido detenidas por protestar besándose en la boca con su pareja del mismo sexo frente al Parlamento .

Más allá del conservadurismo opresivo de la medida, cabe preguntarse por la irracionalidad del texto, puesto que si interpretamos "tradicional" como ancestral entonces es difícil ver qué se está prohibiendo, puesto que las prácticas homosexuales son viejas como el tiempo. Atrás de todo esto, Putin intenta una estrategia barata para asegurar su electorado conservador; recientemente aprobó otra ley que prohíbe las blasfemias religiosas.

Al mismo tiempo, tres activistas del grupo feminista Femen han sido condenadas a prisión por manifestarse con los pechos descubiertos en Túnez. Cuatro meses y un día es la pena aplicada a dos francesas y una alemana por alborotar los inocentes ojitos de los transeúntes. El nuevo Gobierno de corte religioso intenta revertir los derechos de las mujeres y terminar con uno de los regímenes más avanzados en términos de paridad de género de todo el mundo árabe .

El concepto del sexo como una corrupción de la moral tiene fundamentos puramente religiosos. A través de las corrientes conservadoras, la religión intenta bajo diversas formas penetrar el orden jurídico. Este es uno de los peligros más graves a las libertades constitucionales; el abandono de la laicidad tiene consecuencias nefastas sobre nuestros derechos.