Nicanor V. Fabara Núñez

Transporte urbano de la ciudad de Quito

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En el mundo, la mayoría de empresas urbanas de transporte son municipales y/o regidas por normas muy estrictas de velocidad, trato al usuario, cuidado y mantenimiento de los vehículos, paradas fijas y determinadas en horarios estrictos e inamovibles y demás exigencias, siempre a favor del ciudadano usuario.

En Quito y en el Ecuador, lamentablemente, las cooperativas o empresas de trasporte urbano son negocios particulares y por tanto: a menor costo, mayor utilidad. Esto se traduce en un pésimo trato al usuario, exigencias de velocidad o menor tiempo en el recorrido y una serie de malos tratos. Lamentablemente, pese a los años que tienen manejando dichas cooperativas o empresas de transporte urbano; los propietarios no han comprendido que si se puede lograr hacer un buen negocio, prestando un excelente servicio al usuario.

El advenimiento del Metro traerá consigo otros problemas de interconexiones; para que sean efectivas, será indispensable una revisión total de las normas y exigencias a las actuales compañías o cooperativas de transporte urbano. El Municipio tiene el personal técnico para regularizar esta área; las normas de transporte urbano deben estar totalmente alejadas del vaivén político; deben ser normas técnicas en beneficio del usuario.

Al momento, el problema se ha visto agrandado, pues el enorme crecimiento de Quito ha hecho que acuerdos primarios, cuando el Municipio decidió entrar en el servicio de transporte urbano, no se cumplan y más bien los problemas se multipliquen: los trolebuses implantados por el Municipio, muyal principio, funcionaron como deben funcionar las unidades de transporte urbano: respeto al usuario, con limpieza de la unidades, educación de los conductores, etc. Hoy en día todos estos buenos modales ciudadanos han desaparecido y las aglomeraciones y malos tratos al usuario, son comunes en los buses de cooperativas y en los trolebuses municipales.

El transporte urbano debe ser una empresa controlada por el Municipio; en otras palabras: el Municipio debe ser su mayor accionista. Esta sería la manera para implantar normas urbanas de buen trato al usuario, la bajar velocidad de las unidades de transporte, de educación de los conductores, etc, etc.

Dentro de algunos años, funcione el metro; pero este sistema no solucionará todo el complejo problema del transporte público que la ciudad requiere; por tanto, hay que tomar medidas complementarias. La sugerencia es que el Municipio analice seriamente el problema, lleve adelante las negociaciones indispensables y definitivamente tome a su cargo todo el transporte urbano de la Ciudad.

No serán fáciles las negociaciones, pero si hoy no se decide analizar en serio esta posibilidad, en el futuro, será todavía más difícil hacerlo, por todos los condicionantes que muy brevemente hemos enunciado.