Marco Arauz

Trágico San Valentín

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Febrero será un mes para olvidar -o para recordar, todo según desde el ángulo que se mire- en materia de libertad de expresión. No todo sucedió alrededor del Día de San Valentín y del feriado largo de Carnaval. Los ecos siguieron y seguirán más allá de la Cuaresma, con fanesca o sin ella.

El 12 se difundió el informe de Reporteros sin Fronteras, que señala que Ecuador descendió 13 posiciones respecto del año pasado. Las razones: las campañas de denigración contra periodistas y el sometimiento a rectificaciones forzadas. La conclusión es que, en un clima de fuerte polarización y bajo la amenaza de procesos penales, la autocensura es una realidad.

En lo que se constituye la otra cara de la misma moneda, la víspera la Superintendencia de Comunicación (Supercom) había presentado un informe sobre los 20 meses de vigencia de la Ley de Comunicación, para concluir que hay afán de cumplimiento de parte de los medios pero que quedan aspectos por afinar. La autoridad destacó que si se aplicara rigurosamente la Ley, muchos medios no podrían trabajar…

El viernes 13 sucedería algo en sí mismo grave, pero que todavía no sería lo peor: la sanción de la Supercom al caricaturista Bonil y al diario El Universo, por la publicación de una caricatura que se considera discriminatoria. Segunda sanción a Bonil, que coincidió con la primera sanción por ‘linchamiento mediático’ en el país, en contra de Teleamazonas.

Los ecuatorianos no habían vuelto a sus puestos de trabajo y pensaban en el piadoso Miércoles de Ceniza cuando circularon supuestas imágenes íntimas de la exdirigente emepedista y profesora Mery Zamora, una terrible perversidad que sirvió de argumento para quienes están contra el anonimato en las redes sociales, cuando lo que debiera generar responsabilidad son los posibles delitos derivados de los contenidos.

Las imágenes aparecieron mientras se discutía lo inadecuado de perseguir desde el poder, con exposición pública incluida, espacios como Crudo Ecuador. El debate se desinfló cuando el administrador del sitio decidió, por razones de seguridad personal y familiar y después de haber sido intimidado, abandonar la batalla el viernes 20. Quienes buscan argumentos para regular las redes sociales están con buena estrella…

El mes se cerró con el anuncio, el 26, de la decisión de la Supercom de enviar a la Fiscalía el caso Bonil, que tal como está planteado entraña la posibilidad de una pena con prisión bajo la figura de discriminación, tanto para el caricaturista como para el representante legal del Diario donde se publicó su trabajo.

Mal mes. Ahora mismo, los contenidos están sujetos al escrutinio de cientos de funcionarios no solo de la Supercom sino de otras entidades y ‘veedurías’. Es fácil imaginarse qué pasará, si no está pasando ya, cuando en un país el número de escrutadores de la información y la opinión es igual o mayor que el número de personas que la producen.

marauz@elcomercio.org