Enrique Echeverría

Tostar granizo

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En política es posible inclusive tostar granizo. Esto lo dijo al entregar un ejemplar de su último libro ‘Mis primeros 90 años’, el hombre privilegiado por su inmenso talento quien comenzó con un modesto empleo en la Municipalidad de Cañar y arribó a la Presidencia de la República en el año 1939.

Se trata del Dr. Andrés F. Córdova Nieto, de larga e impecable carrera política; y en la Academia, como maestro universitario y coautor del Código Penal de 1938.


Todos sabemos lo que es un “granizo”. Se diluye rápidamente; y, por ello, la posibilidad de que se le podría “tostar”, es un eufemismo que la gente entiende de inmediato. Lo vamos a ver en el curso de la campaña electoral del presente año, para saber si se confirma lo dicho por tan notable ex-Presidente quien, luego de la última campaña electoral retornó a trabajar en su estudio jurídico.

Cuando le reprochaban por seguir laborando a pesar de sus 90 años de edad, justificaba diciendo que hay que pagar deudas pendientes de la campaña.Al parecer, cuando un candidato pierde, casi todos los partidarios dejan de asistir y contribuir.
La viruela dejó marca en su faz siendo muy niño; y, por ello, lo conocían con el apodo de “el lluro”.

La señora esposa -doña Rosario Galarza- cuando llegó la delegación a Cuenca y le invitó que se traslade a Quito para ocupar el solio presidencial, le expresó: …“qué chiste te sacarán los quiteños que son tan graciosos”. El propio Dr. Córdova revela: “En efecto, a la hora de estar en el Palacio ya corría el chiste de boca en boca: pobre Ecuador a la vejez viruelas”.

Hombre de mucha alegría, sin afecto a la riqueza material, ejecutaba instrumentos musicales; y en la última campaña apareció entonando música con una hoja de capulí. El Presidente Velasco Ibarra, al referirse a su edad, cuidaba añadir “pero más viejo es Andrés Córdova”.

Como afirmamos hace poco, si el Econ. Rafael Correa no será candidato a la Presidencia, es de esperar que en la oposición no aparezcan candidatos presidenciales por decenas.

Bajo responsabilidad democrática, si hay una dosis de amor a la patria, la cantidad de movimientos políticos ahora dispersos deberían someterse a una especie de elecciones primarias para escoger -de la globalidad- precandidatos; y, luego, de ese primer grupo los candidatos a la presidencia y vicepresidencia, igual que a la Asamblea.

De otro modo, pueden sufrir un revés electoral que no se podrá justificar con discursos, acusaciones, invocaciones al “pueblo soberano”, a los pobres, y a cuantas referencias contiene esa literatura ya gastada que ha sembrado falta de fe cívica en la ciudadanía.


Buena parte de estas referencias del Dr. Andrés Córdova se hallan en el libro del profesor Eduardo Muñoz Borrero, intitulado ‘En el Palacio de Carondelet’. Otras, las dijo al periodista que lo entrevistó.