Rodrigo Borja

Tercera Revolución Industrial

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8 de April de 2012 00:02

La primera fue la de las grandes máquinas, que empezó en Europa la segunda mitad del siglo XVIII con la máquina de vapor, enriquecida después con la electricidad, el telégrafo y el teléfono; la segunda es la revolución digital que se inició en los años 60 en Silicon Valley, EEUU, con la invención del microprocesador "chip" de silicio, que dio cerebro y memoria prodigiosos a los equipos mecánicos diseñados por el hombre; y la tercera será la revolución nanocientífica y nanotecnológica que ha comenzado con las investigaciones de los científicos norteamericanos Richard Feynman y Kim Drexler.

Del latín "nanus", que significa enano, la palabra fue acuñada por el profesor japonés Norio Taniguchi en 1974 para designar la manufactura de precisión de productos con dimensiones extremadamente pequeñas.

La nanociencia se encarga de estudiar la materia a escala de átomos y moléculas, cuyo tamaño se mide en millonésimas de milímetro. Sus escalas son minúsculas. El nanómetro, que es su medida de longitud, equivale a la milmillonésima parte del metro.

La nanotecnología es la manipulación de átomos y moléculas para producir materias más fuertes y resistentes que las conocidas. Se ha descubierto que, por debajo de los cien nanómetros de tamaño, los materiales tienen propiedades distintas que en las escalas más grandes. No es fácil explicar esto. Acudo a ciertos ejemplos que suelen proponer los científicos. En escala normal el carbono, en forma de grafito, es blando y maleable, pero en nanoescala es más fuerte que el acero aunque es seis veces más ligero. El óxido de zinc, a la escala conocida, tiene una apariencia blanca y opaca, pero se torna transparente a nanoescala. El cobre, en cambio, es un metal que en nanoescala puede extenderse hasta cincuenta veces su longitud original.

Los científicos han descubierto que toda materia tiene diversas propiedades y comportamientos a las diferentes escalas y que, en las dimensiones nanométricas, sus características son totalmente distintas que en sus escalas mayores. Lo cual llevará a crear nuevos y más resistentes materiales, mucho más eficientes que los materiales conocidos.

Adicionalmente, el científico francés Albert Fert y el alemán Peter Gruenberg descubrieron la "magnetorresistencia gigante" que tiene ciertos materiales a nanoescala. Por ejemplo, la plata tiene propiedades antibacterianas y con ella se fabrican gasas para prevenir infecciones.

Las nanopartículas de dióxido de titanio bloquean los rayos ultravioleta y sirven para filtros solares.

Esta será la revolución nanotecnológica que, como las anteriores revoluciones industriales, incidirá en la organización de la sociedad, transformará sus actividades productivas, modificará las relaciones del trabajo, afectará el comercio internacional y encumbrará nuevos grupos de poder económico y político.