Opinión
Sebastián Mantilla

Sustitución de importaciones

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5 de February de 2014 00:02

La balanza comercial del Ecuador, entre enero y noviembre del 2013, fue de USD -1 351,9 millones. Esta situación es aún más crítica cuando se toma en cuenta que la balanza comercial no petrolera llegó a los USD -8 652 millones.

Esto ha hecho que el Gobierno Nacional emprenda un plan de reducción y sustitución de importaciones a través de la imposición de una serie de medidas que han afectado sensiblemente no solo al sector comercial sino también al sector industrial del Ecuador.

El Gobierno ya aplica restricciones comerciales desde 2009. La diferencia está en que desde este año cerca de 1 000 productos importados deberán cumplir con nuevas normas y reglamentos de calidad (emitidos por el Inen), se revisarán los aranceles y se sustituirán varios productos de importación.

No obstante, uno de los grandes errores del Gobierno, por esta manera apresurada, inconsulta e improvisada de reducir las importaciones, ha consistido en tratar a todo como igual, sin discriminar que así como el 45 por ciento de las importaciones son de bienes de consumo, hay un 8 por ciento de productos que son materias primas para la industria y un 23 por ciento corresponden a bienes de capital.

La presión del Gobierno por imponer estas restricciones a las importaciones, los cuales podrían ser consideramos como "obstáculos técnicos al comercio" por parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC), llevó a la firma de 48 acuerdos con varias empresas industriales, las cuales, en términos generales, se comprometieron a sustituir el 30 por ciento de sus importaciones por productos de fabricación nacional durante el 2014 y 2015. Según ha mencionado el presidente Correa, el objetivo es sustituir cerca de USD 6 000 millones de productos importados hasta el 2017.

Esta medida va a producir varios impactos positivos como el aumento de la producción y del nivel de empleo. Aunque esto sea factible en ciertos sectores de la producción, preocupa la formación de monopolios, la baja de la calidad y el manejo antojadizo de los precios.

En pocas palabras, estaríamos repitiendo el modelo cepalino de los años setenta que, como se conoce, no funcionó en la región. Si el Ecuador quiere resolver sus problemas de balanza comercial y aumentar sus niveles de crecimiento debe producir más y exportar más, ya que es vital para el sostenimiento de la dolarización.

Si a la final nos quedamos con una simple sustitución de las importaciones y seguimos dependiendo de los ingresos del petróleo no habremos logrado mucho. El gran desafío es que la industria, los servicios y la producción primaria sustituyan las exportaciones de petróleo. Pero para ello la economía ecuatoriana debe internacionalizarse, aumentar la inversión extranjera directa, así como poner mucho énfasis en la innovación y mejoramiento de la competitividad.