Lolo Echeverría Echeverría

Sombras nada más

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
23 de March de 2013 00:01

Los ciudadanos hubiéramos deseado entender lo que pasó en el episodio de ascenso de seis coroneles al rango de general. Es nuestro derecho obtener información correcta y es nuestra obligación informarnos debidamente de los hechos para formarnos un juicio acertado. La información que recibimos fue confusa.

El Consejo de Generales del Ejército inició el proceso de calificación, para tres nuevos generales, en enero del año anterior. Las calificaciones concluyeron en junio y ascendieron los tres coroneles que alcanzaron las calificaciones más altas. Tres de los siete coroneles descalificados apelaron y el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas aprobó el ascenso de los tres apelantes. Hasta este punto parecía normal.

El caso se complica cuando el comandante del Ejército pide su disponibilidad por estar en desacuerdo con los ascensos. Un nuevo comandante asume el mando y la Ministra de Defensa dice que la paz ha vuelto a las Fuerzas Armadas.

Un canal de televisión hace públicas las calificaciones de los coroneles y sostiene que han sido favorecidos los de menor calificación y el caso se complica más. El nuevo Comandante dice a la prensa que fue una indelicadeza la publicación de las calificaciones, pero la Ministra de Defensa asegura que el comandante ha hecho una investigación y ha determinado que el documento es forjado.

El Presidente de la República, en la última sabatina, califica de gravísimo el informe de la Ministra y le encarga que acuda a la justicia. Sostiene el Presidente: "Todo eso lo hacen para ver si tenemos un golpe de Estado, para ver si matan al Presidente"; el caso se torna gravísimo. La Ministra de Defensa es la encargada de revisar l as acciones legales que se puedan tomar y se menciona la petición de confesiones judiciales. El canal de televisión pide disculpas públicamente y admite que "se incumplieron los procedimientos fundamentales de verificación por parte del periodista".

Los ciudadanos estamos como en la alegoría de Platón encerrados en la caverna, no vemos la luz, sombras nada más para interpretar lo ocurrido. No sabemos qué está pasando o ha pasado en las Fuerzas Armadas; si están entre seis coroneles llenando el puesto de tres generales o se produjeron nuevas vacantes; si se han filtrado nuevas consideraciones en la calificación de ascensos. No sabemos qué ha pasado o está pasando en el canal de televisión, si teme que le exijan la revelación de la fuente o quiere evitar que el problema se agrave. No sabemos si el caso ha concluido o se renueva. No sabemos si es una exageración pasajera o si el Gobierno está, en verdad, convencido de que un canal de televisión puede llegar a forjar documentos, tratar de crear zozobra en los mandos militares, intentar un golpe de Estado y ver si matan al Presidente. Con algo de transparencia en la información no hubiéramos llegado tan lejos.