Carlos Jaramillo

La solución vial Guayasamín

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Ha surgido una polémica en torno a la construcción de la denominada “Solución vial Guayasamín”, que consiste en una avenida externa paralela al túnel y un puente de acceso en la Plaza Argentina, sector en el que se inician las vías hacia el Valle de Tumbaco y el Aeropuerto Mariscal Sucre.

Como ocurre, con o sin razón, con muchas obras públicas, cuando ya son iniciadas asoman opositores. En este caso se afirma que el proyecto no ha sido oportunamente socializado, que el contrato contempla una cláusula de confidencialidad que impide conocer sus detalles, que no se han tomado en cuenta a los vehículos de servicio público y a los ciclistas, que la nueva avenida es un parche momentáneo al problema y otros argumentos, que exigen sean tomados en cuenta por las autoridades correspondientes y, en cambio, son considerados sofismas por quienes apoyan el proyecto en mientes tal como ha sido concebido.

Empero no se han planteado alternativas realizables en forma urgente, una vez que se ha desechado la construcción de un túnel gemelo al existente y hay consenso de que es prioritaria la solución a la tremenda congestión vehicular que se registra en esa arteria vial, problema que se agrava por el lento cobro del peaje.

Así mismo se ha señalado que este asunto no compete solamente a Quito sino al país, ya que para ir al aeropuerto internacional de Tababela o viceversa hay que pasar casi obligadamente por el túnel Guayasamín, que es insuficiente para la gran cantidad de automotores que se desplazan en ambas direcciones, incluyendo a los que van o vienen de la zona nororiental del país.

Se ha informado que el contrato para la obra en referencia ha sido adjudicado a una empresa china, de esas que están de moda y que su monto asciende a 131 millones de dólares y contempla un sistema de puentes longitudinales, similar al que se utilizó para la ampliación de la carretera Alóag-Santo Domingo, trabajo que, dicho sea de paso, está abandonado a medio hacer.

El pequeño barrio Bolaños, ubicado en la escarpada ladera contigua a la tantas veces mencionada autopista, entre el túnel y la estación de cobro del peaje, es afectado y se opone a la avenida en construcción, pero hace algunos años el Cabildo Metropolitano lo ha declarado zona vulnerable.

También los vecinos de la Plaza Argentina se sienten afectados por la remodelación planificada, pero un acertado axioma reza que el bien general está sobre el bien particular y, en este caso, cientos de miles de usuarios esperan con ansia la solución al problema que soportan.

Dado el crecimiento poblacional asombroso que registran las zonas de Cumbayá, Tumbaco, Pifo, Puembo, etc., que ya son verdaderos barrios de la ciudad de Quito, es conveniente que se estudie la posibilidad de ampliar la vía que atraviesa dichos sectores en los tramos que constituyen cuellos de botella y que, así mismo, dificultan el tránsito vehicular.