20 de marzo de 2016 00:00

La ‘superioridad moral’ del socialismo

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Pablo Zambrano Pontón

Los ciudadanos de América Latina, estamos contemplando el desplome de un proyecto político revolucionario nacido en el Foro de Sao Paulo (fundado por el Partido de los Trabajadores, en Brasil, 1990): “el Socialismo del siglo XXI”. Sus principales gobernantes, todos alineados con la izquierda y el socialismo, se han visto envueltos en escándalos de corrupción. El más reciente y sonado, el de su líder emblemático, Lula da Silva, protegido a diestra y siniestra por su sucesora, Dilma Rousseff.

A pesar de este ruidoso fracaso, hay quienes (¿desconocimiento o mala fe?), insisten todavía en vendernos la idea de que “el socialismo real es otra cosa y que esta vez será diferente”.
El socialismo, es un sistema político que promueve una supuesta igualdad (de resultados, más que de oportunidades) entre los seres humanos y que como hay un sistema económico explotador y desigual, el capitalismo, hay que acabar con él e instaurar un sistema popular y antiimperialista.

Los ecuatorianos, en las próximas elecciones, deberemos rechazar en las urnas a este tipo de movimientos de izquierda, que pregonan la “recuperación del Estado y el fin del neoliberalismo”, porque todos ellos lo que pretenden es: agrandar el tamaño del Estado, para darle más espacio a la corrupción; y, que sus gobernantes vivan como reyes, mientras sus pueblos sobreviven como mendigos. ¡No hay tal superioridad moral del socialismo!, la realidad objetiva, acaba de demostrarlo, porque mientras el empresario capitalista se enriquece trabajando y produciendo, el audaz político socialista se enriquece robando y/o dilapidando el dinero de los contribuyentes.

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