Enrique Echeverría

Si pasa …. pasa

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El candidato señor Guillermo Lasso y sus aliados, inconformes con los resultados proclamados por el Consejo Nacional Electoral, objetan la legitimidad y piden examen de numerosas actas de votación. A su vez, el Presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, admite: “Los partidos pueden objetar, impugnar y apelar resultados”.

Así las cosas, como referencia histórica tenemos algo similar que se produjo en el año 1956, durante las elecciones en que participaron el Dr. Camilo Ponce Enríquez, el Dr. Raúl Clemente Huerta; Carlos Guevara Moreno y el Dr.

Chiriboga Villagómez. Fue tan estrecha la diferencia que utilizaron el contaje voto a voto y como resultado triunfó el Dr. Camilo Ponce con 29% (178.424 votos) y correspondió el segundo lugar al Dr. Raúl Clemente Huerta, conocido como “gallo de pelea”, con 28.6% (175.378). Un escaso margen de 3.046 votos determinó el triunfo del Dr. Ponce.

La relación histórica consta en el libro del señor Eduardo Muñoz Borrero, intitulado “En el Palacio de Carondelet”.

En esa época, el autor de esta nota trabajaba como cronista y asistía a las sesiones del Tribunal Supremo donde hicieron el examen minucioso.

Como anécdota, cabe recordar que en la parroquia Pasa votaron en dos mesas y se descubrió que muchos votantes que sufragaron en la mesa No.1, se habían arreglado para votar también en la mesa No.2. Ese era el fraude. Tánto se repitió la palabra Pasa, que no faltó alguien quien, desde el fondo de la sala de sesiones, en voz alta se dirigió al Tribunal y dijo: señor Presidente, es que al votar dos veces pensaron: “si pasa, pasa”. Una carcajada festejó la ocurrencia.

Salga lo que salga del actual conteo voto a voto, el ungido tiene un país en recesión económica y cargado de deudas. El triunfador actual Lenín Moreno ofreció construir 325 mil viviendas, en condiciones económicas ventajosas. Personas de economía pobre, están ilusionadas en la casa ofrecida. Una de ellas, efusivamente dijo: yo ya tengo el terrenito. En otra oportunidad se ocupará de los conceptos de libertad, democracia, institucionalidad, etc, etc. Con mayor premura exigirían al Presidente oferente que cumpla, casi de inmediato, la promesa de subir el bono a 150 dólares, según los casos, a partir del primer mes del nuevo gobierno.

¿Con qué dinero? Dice bien la Dra. Lurdes Tibán: si cuando tenían grandes ingresos, no lo aumentaron, ¿con qué, ahora?

Si el señor Lasso es el triunfante final, se hallaría ante el difícil y hasta imposible cumplimiento de algunas ofertas de campaña.

El baratillo de ofertas que prometen los políticos ojalá no se haya hecho, ahora -como en el caso de Pasa- bajo la regla de que “si pasa, pasa”. Hay métodos para diferir lo ofrecido hasta que los aspirantes se fatigan, ya no insisten en su esperanza y, luego, se tornan adversarios revolucionarios.