15 de April de 2010 00:00

Silencio costeño

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Alfredo Negrete

Cuando el pueblo elige a sus representantes para el Parlamento, escoge a unos y a otros no. Razones ideológicas, personales o simplemente de simpatía orientan esta preferencia y, es de suponer que- en mayor o menor grado- estarán pendientes de lo que hagan, expresen o voten. Lo cierto es que la mayoría de los ciudadanos que eligieron no esperan el silencio, la ausencia o una falta de protagonismo como si sus representantes no existieran o hubieran rechazado privadamente el mandato de la representación.

Esta referencia es a propósito del comportamiento de la mayoría de legisladores de la región costeña; aclarando que en las otras también existen, pero no de una forma tan masiva; en esos casos son actuaciones individuales desapercibidas y solo justificadas por la estatus de la inmunidad. Por supuesto que hay excepciones, pero la mayoría de esos asambleístas del litoral son ‘silenciosos’ están por allí y contrastan con los que participaron en la Constituyente los que, a pesar de constituir una precaria minoría, hicieron sentir su presencia; sea desde las filas de la aplastante mayoría oficial o desde la escuálida, pero valiente oposición.

En la actualidad, la situación es diferente. No interesan temas como la enredada Ley de Comunicación, la de Educación Superior, el juicio político al Fiscal General, la ‘rendición de cuentas a los medios privados’ que el Gobierno camufló en el veto a la ley de Participación Ciudadana , el nudo gordiano que significa la Ley de Aguas o ante el SRI que obliga a tributar el IVA a los distribuidores y voceadores de periódicos en una persecución a ciudadanos de una economía marginal, luego de que esa actividad ya fue gravada desde enero por la importación del papel que lo pagan los medios de la prensa escrita .

Guayas y Manabí son provincias que han sido vitales para el destino nacional y es un absurdo que los únicos protagonistas- el caso de legislador Viteri es una clara excepción – sean los de la bancada oficialista que a la usanza de la vieja política argentina se dividan entre radicales y, por la coherencia con las vertientes originales, en radicales intransigentes. Las minorías siempre fueron protagónicas. Los velasquistas contra Camilo Ponce, los de Democracia Popular en defensa de Jaime Roldós y Osvaldo Hurtado; los que destruyeron la hegemonía entre e l gobierno de León Febres Cordero con la presidencia legislativa de Averroes Bucaram o los agredidos brutalmente por oponerse a la amnistía de Abdalá.

Hoy reina el silencio y se ha generalizado la excusa que todo se sabrá en las votaciones. Tonta equivocación o inocultable hipocresía. El resultado es importante, pero solo en el debate público se conocen argumentos y se identifican posiciones. De lo contrario, parece que el ‘hombre del maletín’ ha sido reemplazado por las cautelas y prevenciones ante el SRI o el poder indagatorio fiscal.

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