Jorge León

Sexo, familia, conservadurismo

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No se le ocurra tener puro placer en la cama. Es irresponsable.
Antes Correa defendió el laicismo y, en diferencia con el Vaticano, los medios anticonceptivos; lo saludamos. Pero sirvió para promover ritos católicos como acción de gobierno, por ejemplo. Un contraste con su discurso inicial.

¿Cuál es su posición real? Hay cálculo circunstancial, puede tener dos o más discursos sin problema con la incoherencia. Sin embargo, hay ideas de fondo como sobre valores que revelan lo que el mismo dice, su conservadurismo. Tortuoso su camino de aficharse revolucionario para enraizar un arcaico conservadurismo.

A cambio del programa Enipla de prevención de embarazos adolescentes llega el Plan Familia. El título lo dice todo. Claro que la familia es un núcleo de base decisivo en la sociedad; aunque no lo es para todos. Hemos insistido que el espacio para actuar es más amplio, el de la cohesión social que requiere atención para hacer del barrio, la unidad de base de la vida colectiva, un medio favorable para generar confianza y convivencia. Sin embargo, la familia que promueve Correa es el Caballo de Troya del ultraconservadurismo en la vida privada y en las generaciones venideras.

Pues, Enipla ya hacía las justificaciones que ahora se invoca para defender el P. Familia: buscaba una “sexualidad sana y responsable”, “comportamientos sexualmente responsables”; “entornos escolares y familiares favorables a la protección”. No se olvidaba de la familia.

Pero para escándalo conservador “promovía los derechos sexuales y reproductivos”, por eso Correa salió de la sacristía con su discurso contra el hedonismo. ¿El placer? ¡Qué horror! Y su condena al Enipla es para promover la abstinencia, cuando en los hechos, por más que en los medios católicos conservadores se lo promueva y defienda, en el liberal mundo contemporáneo no da gran resultado.

Al menos de debió insistir que la sexualidad es algo importante en la vida, una pulsión placentera que requiere responsabilidad, no solo porque puede estar de por medio la llegada de una vida humana, sino consigo mismo/a en la vida física, mental, emocional y afectiva.

La abstinencia es una no política pública ante los embarazos adolescentes, enfermedades venéreas; un absurdo contra las pulsiones sensuales propias y una vida sana.

Enipla también promovía valores, pero ahora el Ministerio de Educación promoverá otros para un control moralista en toda la familia; nuevo adoctrinamiento, con nuevo catecismo hecho plan escolar. Bajo el justificativo que el adolescente puede escoger se quiere justificar un orden próximo al Opus Dei; en cambio, habrá culpabilidad e insana vida sexual.

El Opus Dei se vuelve revolucionario, ¿Un contrasentido? No, su sentido fue arrebatado por la restauración conservadora oficial. El laicismo retrocede másy una visión religiosa y puritana se camufla en discurso de Estado.

jleon@elcomercio.org