León Roldós

Severo tirón de orejas

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4 de April de 2012 00:01

Después de lo que parecía deshojar margaritas del presidente Correa, si iba o no iba a la llamada Cumbre de las Américas, en Cartagena, los días 14 y 15 de abril del 2012, su decisión fue no ir, enviando una nota que es un severo tirón de orejas a los otros gobernantes de América Latina y el Caribe.

¿Por qué no va Correa? Acusa que la falta de consensos, que menciona el gobernante colombiano Juan Manuel Santos, solo encubre “el veto de países hegemónicos, situación intolerable en nuestra América del siglo XXI”. -¿Hipocresía del invitante?-.

¿Qué calificativos merecen los gobernantes que toleran ese veto?

Aun cuando el presidente Correa no lo singulariza, lo de “países hegemónicos” tiene identificación: Estados Unidos de América y su responsabilidad está en el presidente Obama.

Debe citarse un antecedente anticumbre del Ecuador.

Fue la actuación de Otto Arosemena Gómez, en Punta del Este, hace 45 años, en abril de 1967. La diferencia: Arosemena fue a la Cumbre y en presencia del entonces presidente norteamericano Lindon Johnson y de otros gobernantes de la región, cuestionó su acta final -que tuvo como eje el programa Alianza para el Progreso- negándose a firmarla. El mismo año, el Embajador gringo en Quito, glosó lo actuado por Arosemena y fue declarado persona no grata y expulsado del país.

Era y es válido reclamar que Cuba esté presente en la Cumbre de Cartagena, pero ¿cuán reflexivo es no concurrir a la Cumbre?, ¿por qué no usar el espacio de la Cumbre para insistir en el reclamo?

Seguro que otros gobernantes, van a afirmar con énfasis el derecho de Cuba a ser parte de cumbres regionales, y lo harán con firmeza ante el presidente Obama. Posiblemente Correa dirá que aquello será consecuencia de su ausencia y tirón de orejas. Creerlo sería desvalorizar a la dignidad con la que deberán actuar los jefes de Estado y Gobierno de las Américas que vayan a Cartagena.

También cuestiona Correa la omisión de los que él considera deben ser los temas trascendentes en la Cumbre Regional: “el inhumano bloqueo a Cuba, así como la aberrante colonización de las islas Malvinas”. Fuera de discursos, que podrían pronunciarse en la Cumbre, estén o no en la Agenda, de ninguna manera esos dos temas reiterados en tachas antiimperialistas, van a ser definidos en una Cumbre con Estados Unidos.

De creerse que la solución va por una cumbre regional, sin los EE.UU., aquella será pura retórica. Otros son los espacios de negociación para los temas mencionados.

Por último, Correa no esconde su ambición de ajustar cuentas contra el sistema interamericano de derechos humanos –Cartagena, según él, habría podido ser escenario para aquello- por sus pronunciamientos contra lo actuado a favor de él, en la Función Judicial, en los casos por él judicializados.