Miguel A. Vasco

Servicios de información

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14 de November de 2013 00:01

Los servicios de información, básicamente orientados por objetivos de carácter político y militar, tienen sus raíces históricas en los imperios dinásticos de la antigüedad y en diversos gobiernos de la Edad Media. Pero sus características institucionales evolucionadas y con rango moderno sólo aparecieron a partir de 1648, con la suscripción del Tratado de Westfalia y la creación de los Estados nacionales.

Se dice que el arquetipo de tales organizaciones surgió en Prusia, en las postrimerías del siglo XIX, en la época de Federico el Grande y Bismarck. El modelo prusiano fue adoptado por la mayoría de Estados europeos.

En vísperas de la Primera Guerra Mundial proliferaron los servicios de información, con organizaciones de espionaje y contraespionaje. Al parecer, Estados Unidos no participó de esa corriente, porque en aquel tiempo practicaba una política exterior aislacionista. Pero en la Segunda Guerra Mundial las grandes potencias desarrollaron esos servicios en niveles cuantitativos y cualitativos sin precedentes, con apoyo de una tecnología sofisticada. Este fenómeno se acentuó en el período de la Guerra Fría, o sea en el marco de la confrontación bipolar soviético- americana.

Este tema, como se sabe, ha cobrado actualidad y ha tenido una repercusión inusitada en la comunidad internacional, a raíz de las denuncias de espionaje norteamericano por parte de Edward Snowden, opaco personaje vinculado con la CIA, cuyas revelaciones muestran a su país como una suerte de gendarme planetario.

Según tales versiones, la Agencia de Seguridad de EE.UU. habría realizado millones de registros telefónicos y de correos electrónicos de ciudadanos estadounidenses y de varios países, incluidos 35 líderes del mundo. La reacción de rechazo a esos procedimientos no se hizo esperar, sobre todo por parte de Estados amigos y aliados. Los gobernantes de Alemania y Brasil anunciaron su decisión de llevar el asunto a conocimiento de la Asamblea General de la ONU con el fin de obtener una resolución que establezca nuevas bases internacionales para regular el espionaje y garantizar la privacidad de personas e instituciones.

El secretario de Estado, John Kerry, hizo varias declaraciones públicas al respecto. El 31 de octubre dijo, entre otras cosas: "Les puedo asegurar que este proceso no abusa de personas inocentes, pero es un programa para recabar información y en algunos casos el proceso ha ido demasiado lejos inadecuadamente". A pesar de sus críticas al sistema, defendió la necesidad de vigilar las comunicaciones en la lucha global contra el terrorismo y para contribuir a la defensa de la seguridad nacional de Estados Unidos.

Este desaguisado, que preocupa a la sociedad internacional, mella la imagen y la confianza en la gran potencia, que debe desplegar las acciones diplomáticas pertinentes.