León Roldós

¿Será con propósito de enmienda?

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22 de June de 2011 00:02

Para hoy miércoles, se anuncia que el Presidente de la Asamblea, Fernando Cordero, acompañado del Presidente de la República, Rafael Correa, visitará la casa sacerdotal Sagrado Corazón en Conocoto, para entregar a Monseñor Alberto Luna Tobar la condecoración Vicente Rocafuerte, al mérito social.

La información del diario Expreso de ayer martes, la reproduzco en párrafos que no salen del contexto.

“La condecoración es parte del esfuerzo oficialista por la recuperación simbólica de personajes claves de la izquierda, algunos de los cuales mantuvieron una distancia crítica del Gobierno”.

“Juan Cuvi de Alfaro Vive, quien trabajó con Luna durante veinte años y lo vio hace poco, explica que, por su edad avanzada, “prácticamente ha perdido todas su facultades mentales”. Para él –Juan Cuvi, este homenaje debió hacérselo cuando estaba lúcido, “no sólo para que se diera cuenta sino para preguntarle su opinión”.

Sigue Expreso: “En una de sus últimas declaraciones públicas ( diario Hoy, enero de 2010), Luna fue crítico con el Gobierno. Dijo “El Presidente se ha defraudado a sí mismo. Ha perdido el equilibrio, la estabilidad, el juicio sereno que apreciábamos en él. Eso ha causado un gran desequilibrio nacional”

“Yo siento que esto es parte de un proceso de usurpación simbólica” sostiene Cuvi.

“Según el filósofo Iván Carvajal, esto que Cuvi llama “proceso de usurpación”, “no es una cuestión específica de este Gobierno, sino algo que hacen todos los Estados: apropiarse de figuras relevantes de la cultura, y relevantes precisamente por su sentido crítico, para incluirlas en su panteón nacional. El resultado es la reducción de un pensamiento a un imagen”.

Muy severas reflexiones de Cuvi y de Carvajal.

Hombre y pastor extraordinario, Alberto Luna desarrolló desde Cuenca un proyecto liberador, con la misma fuerza y entrega de Leonidas Proaño en Riobamba. En el hogar en Guayaquil de Pepe Gómez, amigo común y hombre santo, las tertulias con Alberto eran interminables.

Compartí con él –también con otros pastores e investigadores- un taller de las Iglesias Latinoamericanas sobre la deuda externa en la Región y otros problemas sociales económicos. Fue una semana en Kingston, Jamaica, de oración y reflexión. Lo cotidiano de esa semana es de recuerdo inolvidable.

No quiero introducir el tema político, en que siempre conté con su impulso y su consejo.

Por lo anterior, discrepo de aquello que su situación de salud le impida reflexionar. Creo que en su espíritu cristiano, Alberto Luna le está concediendo al Presidente Correa la opción de reflexionar y enmendar en las desviaciones profundizadas en corrupción y autoritarismo. ¿Lo hará el Presidente?