Jorge Ribadeneira

Seguro social

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19 de June de 2011 00:01

Hace algunos lustros eran relativamente pocos o solo medianamente numerosos los ciudadanos que se ponían en manos del IESS para el tema médico. Muchos afiliados terminaban sus días sin conocer a los doctorcitos y centros de salud del Seguro Social. Ahora la situación ha cambiado y el problema es –al contrario- el alto número de “clientes” en esos hospitales, clínicas y dispensarios.

El caso de la vivienda es diferente. La memoria registra épocas largas en las cuales la gran solución para tener una casa era acudir a los préstamos hipotecarios del IESS, lo cual nos consta personalmente a buena parte de los ecuatorianos. La anécdota rememora que cuando el Ecuador –de apuro y como último recurso- se dolarizó, muchos miles de ciudadanos terminaron pagando unos pocos dólares por sus amadas casas y el famoso seguro social aumentó unos ceros a su déficit actuarial. Se suspendieron los préstamos hipotecarios que, felizmente, se han reanudado.

Hay muchas otras historias y anécdotas alrededor del Seguro Social, incluyendo las amargas jornadas de funcionar como “botín político”. Para otros –los ciudadanos que trabajaron decenas de años y luego se acogieron a la jubilación- el IESS tiene en sus arcas una suma de dólares que condensa todas las ilusiones en pos de una vejez decente. Son los veterano que siguen con atención los altibajos del Instituto y cada mes susurran “si esto falla me muero del hambre”.

El 28 de este mes, el ex Prefecto de Pichincha Ramiro González cumple tres años como Gran Jefe del IESS. El presidente Correa le nombró su representante brindándole toda su confianza y encargándole tareas claves, entre ellas las de salud, vivienda y, por supuesto, inversiones. De paso le hizo un pago y le pidió varios préstamos para el Gobierno y un buen quirófano para curar su rodilla. Los ciudadanos dicen que González es el hombre que más dinero maneja en el Ecuador, afirmando que el presupuesto del Seguro está cerca de los 5 mil millones anuales y el gasto en bienes de capital e inversiones supera los mil millones.

Por supuesto, González presenta obras y planes de magnitud y plausibles y recibe aplausos. Pero –como es obvio en un caso semejante- no faltan las acusaciones y las críticas. Sumando pros y contras, es un personaje de la era correísta, a quien unos quieren mantener en su trono y otros enjuiciar y hasta tumbar. Como la fiscalización no es el fuerte de la época, conviene que al cumplir su tercer año el Jefe del IESS haga honor a su responsabilidad y rinda cuentas con un balance esclarecedor. El Gobierno, por su parte, no solo debe apoyarle verbalmente sino pagándole de vez en cuando una cuota de su deuda, como lo hizo en la etapa inicial. Todos quieren que el IESS marche bien y con transparencia. Nadie quiere que se dañe el servicio médico o que falte el apoyo a la vivienda y menos que alguna vez en la vida se suspenda el pago a un jubilado.