Rodrigo Borja

La secta Moon

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9 de September de 2012 00:55

Acaba de morir el reverendo Sun Myung Moon, fundador y líder de la denominada “secta Moon”, que desde 1954 ha desarrollado misteriosas actividades políticas, económicas y religiosas en Asia, Norteamérica, América Latina y Europa.

El reverendo Moon apoyó financieramente a muchos candidatos ultraderechistas alrededor del mundo, entre ellos Le Pen en Francia y George W Bush en los EE. UU. Fue acusado de trabajar para la “Korea’s Secret Intelligence” y de tener agentes encubiertos en muchos países.

El reverendo norcoreano montó un impresionante imperio económico alrededor del mundo. Poseía inversiones multimillonarias en América Latina, entre ellas, 596.000 hectáreas de tierras agrícolas en Paraguay, que incluyen un pequeño poblado de seis mil habitantes llamado Puerto Casado.

Era dueño de periódicos, canales de TV, radiodifusoras, hoteles de lujo, fábricas de armas, empresas pesqueras, latifundios y muchos otros negocios. A pesar de sus frecuentes ostentaciones de pacifismo, era accionista de fábricas de aviones y armamentos, entre ellas, las de los fusiles M-16, ametralladoras M-60 y lanza-cohetes M-79.

En 1982 una corte de Nueva York lo sentenció a 18 meses de cárcel por fraude tributario. Después, por sus ajetreos amatorios con sus discípulas y feligresas, fue encarcelado bajo la acusación de "adulterio y libertinaje". Y en 1955 volvió tras las rejas por bigamia y estupro.

El reverendo Moon sostenía que era el mesías llamado a completar la tarea inconclusa de Cristo en la Tierra. Afimaba que cuando tenía 16 años de edad escuchó el llamado de dios mientras oraba en la ladera de una montaña en Corea y recibió allí el encargo de redimir a la humanidad. Sus sermones y discursos formaron parte de su aberrante teología y constituyeron doctrina sagrada para los miembros de la secta.

Moon consideraba a Jesús un fracasado, por lo cual sostenía como parte de su planteamiento teológico que era necesaria la venida de un segundo mesías —que era él— a fin de hacer lo que no pudo Jesús por su imprevista y temprana muerte.

En 1995 hizo noticia mundial: patrocinó y ofició el matrimonio de 35.000 parejas —escogidas y unidas por él— en el estadio olímpico de Seúl.

El reverendo gastaba enormes cantidades de dinero en encuentros y conferencias internacionales para tratar temas políticos, a los que invitaba a líderes y exgobernantes de todo el mundo. Y muchos de ellos —católicos, apostólicos y romanos— no tenían problema en aceptar sus lujosas invitaciones. A una reunión en Seul en 1991 asistieron más de mil invitados de 70 países. Expresidentes norteamericanos, europeos, asiáticos y latinoamericanos de orientación derechista han concurrido a sus dispendiosas y enigmáticas celebraciones. En mi Enciclopedia están los nombres de todos ellos.