Fernando Larenas

Sabatina: pulseo innecesario

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Cuando todos creíamos que una de las mayores tragedias que ha sufrido el país por causa del devastador terremoto del 16 de abril por fin nos uniría, ocurrió todo lo contrario. ¿Qué nos une entonces? Algo logró la Guerra del Cenepa de 1995, la Selección de fútbol, pero siempre que gane, porque cuando pierde asoman 14 millones de técnicos para decirle al entrenador que es un ignorante y que debería largarse a su casa.

Ahora la pulseada entre el Gobierno y la oposición gira en torno a las prioridades para afrontar la costosa reconstrucción. La oposición sugiere que se eliminen algunas secretarías de Estado, consideradas como un monumento a la ostentación, que se vendan los aviones presidenciales y se supriman las sabatinas. El Gobierno parece que tiene otras prioridades.
Recordemos cómo comenzó el informe presidencial que ahora se conoce como sabatina.

El formato era diferente, invitaban a periodistas para que dialoguen con el Mandatario (diálogo, entrevista, como quieran denominarlo, pero no conversatorio, que es diferente porque bajo esa figura se analiza un solo tema y con un solo interlocutor). Imposible olvidar cuando el periodista Emilio Palacio, tras un cruce de palabras con el Presidente, abandonó el Palacio.
Después de ese triste incidente, el formato cambió y se convirtió en un informe oficial de actividades y revisión de la agenda semanal, con un poco de diversión por la participación de comediantes. Incluso, alguna vez se vio por ahí al famoso Tico Tico. El postre, siempre al final, el espacio para cuestionar a la prensa, a los periodistas y a todos los personajes de la política local que hayan mostrado una visión diferente a la oficial; y un anuncio espectacular para comentarlo durante toda la semana.

En medio de la tragedia por el terremoto, el Presidente se manifestó dispuesto a terminar con las sabatinas, cuyo costo unitario es de USD 30 000, sin contar imprevistos, distancia, logística, etc. Puso como condición que los legisladores de la oposición aprueben algunas decisiones para que el Fisco recaude más ingresos, incluida una subida de dos puntos del IVA, pero todos sabemos que los tiros no van por ahí.

El Presidente otorgó desde un principio el carácter de sagrado a ese informe para responder con vehemencia a la prensa (no había aún Ley de Comunicación). La sugerencia cordial es que la sabatina sea más austera, que se difunda desde Carondelet o desde uno de los canales estatales que tienen toda la infraestructura para transmitir a todo el país, sin necesidad de desplazar a tantos ministros, secretarias, choferes y toda esa costosa parafernalia. No tendría el mismo colorido, es cierto, pero el propósito de comunicar se mantendría intacto y todo el país vería ese gesto como serio y solidario con los que más sufren por la tragedia.