Pavol Stracansky

Rusia juega al juego del indulto

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25 de December de 2013 00:05

Una amnistía a detenidos y convictos de alto nivel y el indulto al preso político más famoso de Rusia no logran abatir las críticas sobre el dudoso respeto a los derechos humanos en este país.

El exmagnate del petróleo Mijaíl Jodorkovsky llegó a Berlín el domingo 22 tras ser liberado el viernes 20 de una penitenciaría próxima a la frontera con Finlandia, donde estaba recluido. Quien fuera considerado el hombre más rico de Rusia pasó más de 10 años en la cárcel por lo que muchos consideran un proceso judicial por motivos políticos, que implicó que fuera a juicio dos veces por delitos económicos.

Una amnistía para miles de presos fue resuelta por el Parlamento en el marco de las celebraciones de los 20 años de la Constitución rusa.

Se aplica, entre otros, a los 30 del Ártico, 30 activistas de Greenpeace que estuvieron tres meses detenidos, acusados de vandalismo por abordar una plataforma petrolera rusa el 18 de septiembre, y a dos integrantes de la banda de punk rock Pussy Riot, que cumplían una sentencia de dos años por una actuación de protesta contra el presidente Vladimir Putin en una catedral de la Iglesia Ortodoxa rusa de Moscú.

Pero esta ola de clemencia judicial no es una señal de mejora del pésimo historial de derechos humanos de este país, según críticos del Gobierno.

"No se corrige la forma en que las autoridades han abusado del sistema judicial para castigar a los opositores políticos e intimidar a sus críticos", dijo a IPS la activista Rachel Denber, subdirectora de la división de Europa y Asia Central del grupo defensor de los derechos humanos Human Rights Watch, con sede en Nueva York.

Desde que Putin regresó a la Presidencia en 2012, organizaciones nacionales e internacionales afirman que se produjo una ofensiva sin precedentes contra los derechos y las libertades, que ha provocado indignación dentro y fuera de fronteras.

Gobiernos y organizaciones internacionales de derechos humanos reaccionaron con ira ante una ley reciente que obliga a las organizaciones no gubernamentales (ONG) financiadas desde el exterior a declararse "agentes extranjeras" o enfrentar su cierre efectivo y un posible proceso penal, así como ante la norma que prohíbe la promoción de la homosexualidad.

La misma reacción generaron los arrestos de los 30 del Ártico y el encarcelamiento de las integrantes de Pussy Riot, Nadezhda Tolokonnikova y María Alyojina, ambas madres jóvenes.

Las organizaciones internacionales también reclamaron en reiteradas ocasiones la libertad de Jodorkovsky, cuya condena y prisión son un recordatorio del tratamiento que el Gobierno propina a sus opositores políticos y lo que puede sucederles a quienes no acaten la línea del Kremlin.

Estos y otros abusos se destacan cada vez más mientras el país se prepara para organizar en febrero los Juegos Olímpicos de Invierno en la localidad de Sochi, junto al mar Negro. Jefes de Estado de varios países occidentales confirmaron que no asistirán a esos juegos. Si bien no todos lo manifestaron directamente, la inasistencia es considerada una protesta por lo que parece una activa represión de los derechos humanos rusos.