27 de July de 2013 00:02

Todos ricos

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¿Es utópico pensar que todas las personas sean ricas; que, en lugar de nivelar en la pobreza, como pregona la izquierda depresiva (y represiva), se pueda nivelar hacia arriba? No es utópico, es racionalmente posible, pero no ocurre porque los humanos destruimos violentamente la riqueza que nos ofrece la naturaleza. La visita de Francisco a Brasil es una oportunidad para el tema, ya que se ha hecho referencia al combate contra la pobreza. Es el primer Papa latinoamericano que visita al país con mayor número de católicos del mundo, 130 millones, con grandes desigualdades, donde una minoría acapara cerca del 90 por ciento de la riqueza .

No es como la visita en 1979 de Karol Wojtyla, el primer papa polaco, a la Varsovia comunista. Juan Pablo II escogió luchar contra un comunismo que imponía una dictadura atea. Wojtyla gritó contra el comunismo por "excluir a Cristo de la historia" y, más tarde, Mijaíl Gorbachov agradecía al Papa "su ayuda para derribar el muro de Berlín", que nunca voltearon las "poderosas" armas atómicas. En Brasil no gobiernan estalinistas ateos. Existen, sí, políticas "neoliberales" teñidas de socialismo que siguen creando pobres, "nivelando", deprimiendo en lugar de levantar. Políticas que creen que "los recursos escasos" deben ser igualitariamente asignados. Pero, como dice Frank Tripler, "... lo que el sistema económico produce no son cosas materiales, sino conocimiento inmaterial", o sea, el recurso por excelencia es el cerebro y, por tanto, verdaderamente infinito sin utopías.

Asustaban con que el carbón se acabaría, y con él la energía, y apareció el petróleo. Luego, con que existían reservas solo para 40 años, pero resultó que, gracias al avance tecnológico, se han ampliado exponencialmente. En 1850, el 65 por ciento de la población de EE.UU. era agricultora. Avanzaba la industrialización y decían que, por el éxodo de la mano de obra a la ciudad, caería la producción de alimentos. Hoy, solo el 3 por ciento trabaja la tierra, pero la producción aumentó tanto que la exportación agrícola superó los 100 000 millones de dólares. Rusia, que antes de la revolución era el principal exportador mundial de granos, durante el comunismo pasó a ser el mayor importador y, aun así, entre 1920 y 1930 murieron casi 10 millones por inanición, a pesar de las enormes donaciones occidentales.

Luego, la URSS autorizó minichacras "privadas" (sin coacción estatal), que, ocupando el 3 por ciento de las tierras cultivables, producían el 27 por ciento de los alimentos. La diferencia está muy clara: la mayor coacción (vía monopolio estatal de la violencia) sobre el mercado natural destruye la riqueza, que la naturaleza nos proporciona, lo que produce la pobreza. Así, en EE.UU. la producción era mayor, y cuánto más lo sería si no enfrentara las todavía grandes interferencias, como los impuestos coactivamente recaudados que provocan pobreza porque los ricos los derivan hacia abajo, vía aumento de precios o baja de salarios.

Francisco suele preguntarle a la gente no por su credo, sino "si hace algo por los demás", si se preocupa por el prójimo. Precisamente, en la medida en que los seres humanos seamos humildes, trabajemos con honestidad y sencillez en nuestra vocación, ofreciendo servicios y bienes que sirvan a los demás, al mercado natural, sin imponerle, con la soberbia característica de los políticos, violentamente (coactivamente) nada a nadie, en esa medida progresaremos y seremos, sin utopías, todos ricos.

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