Sergio Muñoz

Retroceso en seguridad

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Hoy, los habitantes de las Américas viven más atemorizados por la criminalidad en sus países que nunca antes en su historia. Peor aún, “el crimen, la violencia y las inseguridades amenazan la calidad de la democracia en América Latina y el Caribe”, me dice Elizabeth Zechmeister, quien, junto con Mitchell Seligson, dirigió el Proyecto de Opinión Pública de América Latina de la Universidad de Vanderbilt, para el que realizaron 50 000 entrevistas en 28 países.

Hace seis años, la economía era la mayor preocupación de seis de cada 10 latinoamericanos, mientras que la criminalidad intranquilizaba a 2 de cada 10. Hoy, la sensación de inseguridad ha aumentado considerablemente, mientras que la preocupación por la economía ha disminuido. “Las experiencias de la gente y sus preocupaciones por la criminalidad –me dice Zechmeister– han provocado cambios en la conducta y en las actitudes de la gente. Muchos han tenido que alterar sus rutinas diarias para evitar riesgos. Otros consideran emigrar. Algunos piensan que habría que adoptar una justicia de tipo vigilante, como las autodefensas”.

El miedo a los criminales se ha apoderado de los latinoamericanos, aunque el mapa del delito varía según el país. Honduras, El Salvador, Guatemala, México, Venezuela, Colombia y Brasil lideran en homicidios. Ecuador, Perú, Bolivia, México, Uruguay y Argentina, en atracos y extorsión. El 80 por ciento teme ser asaltado cuando utiliza un transporte público. Al 85 por ciento le preocupa la seguridad de sus hijos en las escuelas. Más de la mitad han sido víctimas de un delito, aunque no todos lo reportan a la Policía. El robo a domicilio es más frecuente en Argentina, República Dominicana, Venezuela, Brasil y Uruguay. Ha disminuido la confianza en la Policía, el sistema de justicia de sus países y en los tribunales. La legitimidad democrática ha disminuido y sigue siendo frágil en las Américas, aunque el apoyo a la democracia como sistema de gobierno sigue siendo favorecido por la mayoría de la gente.

La sensación de inseguridad de la gente en América Latina tiene su razón de ser en la realidad. Según datos de Naciones Unidas, la tasa de homicidios es siete veces mayor en las Américas que en Asia o Europa, mientras que la tasa de condenas por homicidio en el hemisferio es muy baja.

La contribución del informe de la Universidad de Vanderbilt para ayudarnos a entender la realidad en el hemisferio es enorme, aunque deja algunas interrogantes. Una de ellas es si la percepción de la delincuencia que tiene la gente es mayor que la propia tasa de delincuencia. Según Zechmeister, “la pregunta no tiene una respuesta fácil, porque las dos se miden de manera distinta. Sabemos que la tasa de victimización se ha mantenido constante, mientras que la percepción de la inseguridad ha aumentado. También sabemos que la percepción está ligada a las noticias, pero no creemos que este sea el único factor que determina la percepción”.