Martín Dassum

Los retos reales del Perú

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Este domingo 5 de junio, 21,2 millones de peruanos irán a las urnas para elegir a su nuevo presidente. Keiko Fujimori o PPK serán uno de los elegidos y el Perú tendrá un gobierno que, sin ninguna sorpresa, continuará un proceso que comenzó hace más de 25 años con un régimen económico basado en la producción, la apertura de su mercado al mundo, un manejo fiscal conservador y un tributario muy férreo, desarrollando las ciudades con infraestructura y dotando de servicios a la población.

Una política de estado que ha sobrepasado a los gobiernos de turno y que incluso Ollanta Humala Tasso, de corte izquierdista en sus inicios, no se arriesgó a abandonar, pues le ha dado éxito y crecimiento económico al país.

Cualquiera de los dos candidatos, en caso de una victoria, seguirá este modelo; posiblemente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) con una visión más tecnócrata y más ortodoxa.

Perú crecerá y aumentará su nivel de inversión extranjera, tendrá superávit fiscal, ratificará y fomentará el crecimiento con base en la gestión privada e impulsará el agro, la industria y minería e insertara aún más al Perú en el mundo.

Algunas inquietudes: ¿Qué pasará luego de cinco años con la distribución de la riqueza? ¿Los niveles de pobreza en las ciudades de tercer y cuarto nivel en el país? ¿Se desarrollarán puertos en el norte y sur del Perú que puedan sustituir en el tiempo a Callao? ¿La centralización en Lima se disminuirá dando paso a ciudades como Chiclayo, Arequipa, Piura, Trujillo y Pucalpa? ¿Las clases sociales se acercaran un poco más, habrá mejor relación entre los señoritos del golf y los cholos de San Juan de Lurigancho? ¿El racismo se disminuirá? ¿Se mejorara el nivel de preparación de los profesionales medios del país?

Las respuestas serán afirmativas en tanto en cuanto el enfoque en lo social que tenga el gobierno entrante realmente considere que existen problemas y los priorice como planes de gobierno. Serán afirmativas en tanto en cuanto se utilice buena parte de los recursos económicos -que serán igualmente buenos como en el pasado- en programas sociales destinados a cambiar una realidad que es visible para todos, pero que nadie se ha dedicado a modificarla intensamente.

Los gobernantes del pasado tienen una deuda en estos temas, Y uno que pueda sostener el crecimiento y a la vez iniciar un proceso de cambio en lo social pasará a la historia como un reformador y gran gobernante. Nadie puede negar el éxito de los gobiernos pasados desde Alberto Fujimori en el crecimiento económico. Asimismo, nadie puede negar que al Perú le falta una inyección de solidaridad y generosidad para incluir a todos.

El país ha mejorado, pero la interacción social, la justicia social, el respeto a los que menos tienen y la inclusión de todo el país en un modelo de desarrollo aún están pendientes.