19 de March de 2010 00:00

Respetar siempre las reglas

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Abelardo PAchano

Este es un principio de política económica que es reconocido como el elemento central de consolidación de procesos sostenidos de solución de problemas sociales y de maximización de beneficios de la sociedad.

La historia está llena de episodios dolorosos en países, regiones, continentes cuando las autoridades han roto las reglas atendiendo a presiones políticas circunstanciales que han estado acompañadas de aparentes conveniencias del momento. Siempre se ha encontrado una excusa para romper la regla y dar paso a una salida que en un comienzo parece inofensiva pero que con el transcurso del tiempo se convierte en el detonador de una crisis que rompe los equilibrios sociales y destroza el bienestar personal y colectivo de todos sus miembros.

El fin del Patrón Oro comenzó en el momento en que los gobiernos de los países confrontados en la I Guerra Mundial en 1914 decidieron expandir el gasto con la emisión de moneda rompiendo la regla de la convertibilidad que terminó con la gran depresión de los veinte y la década de los treinta, que llevó a Roosevelt a decretar un feriado bancario de algunas semanas de duración al inicio de su mandato.

Este proceso también fue doloroso en el Ecuador. Los daños sociales alcanzaron gran dimensión. La salida de Argentina de la convertibilidad fue otro trauma, y en todos estos casos los procesos se iniciaron cuando las reglas, que no dejaban espacio para la discreción fueron alteradas.

Grecia está en el dilema de ajustar sus cuentas fiscales para sostener su vinculación al euro y retornar a los niveles de equilibrio de su ingreso. Aquí también la lección es clara: no hay sistema económico que pueda durar si la forma como se lo maneja tiene inconsistencias, deja dudas o no es transparente.

Y todo lo anterior vale por cuanto el Gobierno ha planteado a la Asamblea la eliminación del artículo central de la responsabilidad del Banco Central en la dolarización que le obliga a mantener, de forma líquida y permanente, los dólares que le entregan como depósito, para de esta forma garantizar que cuando alguien requiera su pago no haya la menor duda de que el BCE como eje del sistema nacional de pagos, tiene los dólares para hacerlo.

Al eliminar este artículo, el Directorio del BCE puede cambiar cuando quiera y como quiera esta obligación, pudiendo llegar al punto de encontrarse en una situación de incapacidad de pago de los depósitos recibidos.

Se elimina una regla simple, clara, definida que asegura a la dolarización la existencia de un banco central sólido y liquido y da paso a una institución cuyas políticas son opacas y cambian según los provechos del gobierno o de algún interés privado, pero siempre en contra de la conveniencia de la sociedad.

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