14 de March de 2010 00:00

Reservas y deuda

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Jorge Gallardo

Continúan los enfrentamientos entre los poderes del Estado por la utilización de las reservas internacionales para pagar deuda pública. El Ejecutivo emitió un Decreto creando un fondo para que se le transfieran recursos de las reservas para pagar vencimientos de la deuda externa.

El Presidente del Banco Central se opuso a la medida y se negó a transferir los dineros solicitados. El funcionario fue destituido y reemplazado por una economista afín al Ejecutivo. Cuando se creyó que el camino estaba allanado para utilizar los dineros del Banco Central un juez emitió una providencia prohibiendo la transferencia.

El Ejecutivo derogó el Decreto y emitió uno nuevo con los mismos objetivos pero con diferente nombre. La nueva funcionaria de inmediato transfirió la cantidad solicitada por Finanzas. A renglón seguido, la justicia se pronunció declarando una vez más de ilegal la utilización de los dineros de la reserva para pagar deuda. Mientras esto acontecía el Congreso estaba en receso. Reinstalado el Congreso, la oposición -que es mayoría- trata de bloquear el Decreto Ejecutivo por considerarlo ilegal.

El argumento para utilizar los recursos es que el monto de las reservas internacionales es mayor que la base monetaria y, por lo tanto, ese exceso se puede transferir. La base monetaria o dinero de alta potencia, está constituida por la especies monetarias en circulación, el efectivo en las entidades financieras y los depósitos bancarios en el Banco Central. Los billetes y monedas en poder del público son consecuencia de la conversión de las divisas en moneda nacional, y/o por el incremento de los activos internos neto. Estas operaciones son consecuencia del poder monopólico que tiene el Banco Central del Ecuador para emitir dinero.

Por cada dólar que entra al país, el Banco Central emite su equivalente en moneda nacional y entrega ese dinero al beneficiario.

El que requiere dólares para enviar al extranjero, incluido el Gobierno, tiene que entregar moneda local al Banco Central para comprar las divisas. El Gobierno central debe esperar que el Banco Central transfiera al Fisco las utilidades generadas por el llamado señoraje, que está ligado al poder monopólico que tiene para emitir dinero, las ganancias cambiarias y los ingresos por la inversión de las reservas.

Esto es lo que está pasando en la Argentina, un país que trató de imponer condiciones en la reestructuración de su deuda externa y que al no haber sido aceptada la operación de manera unánime por los acreedores, tiene a este país imposibilitado de participar en los mercados financieros internacionales.

Por lo tanto hay que pagar a como dé lugar, aunque sea inventando conceptos económicos.

Si el Gobierno necesita divisas para pagar deuda en el exterior, tiene que depositar en el Banco Central la contrapartida en moneda local.

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