Juan E. Guarderas

La reserva de oro y la economía

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El oro tiene una propiedad extraña. Es el único bien – aparte de la plata – que casi incuestionablemente es aceptado como un medio de pago. No se duda sobre si se trata de verdadera riqueza cuando el oro es ofrecido como pago; no se requiere que un tercero se porte garante para asegurar el valor de este bien entregado como contraprestación a una obligación.

“Siempre me fue extraño el estatus de estos metales preciosos en nuestra sociedad”, comentaba Alan Greenspan – ex banquero central estadounidense – al compararlos con otros recursos similares a los que socialmente no se les da el mismo atributo económico.

El fin del uso extendido del oro como medio de pago llegó alrededor del siglo XVII. Los volúmenes de bienes comerciados eran tan elevados, que el monto de metal precioso –oro especialmente– que había que transportar para transacciones usuales eran incómodas.

Entonces se lo dejaba guardado en almacenes, cuyos propietarios emitían un certificado del oro que se entregaría cuando los comerciantes presenten este documento. En poco tiempo los comerciantes revendían y comerciaban con estos certificados.

Quienes almacenaban el oro pronto se dieron cuenta que podían emitir más certificados de lo que tenían en metal, siempre y cuando el plazo de estos no sea más largo que el plazo de depósito del oro. Por supuesto, mejor reputación tenían quienes emitían menor cantidad de certificados en relación al oro que guardaban. Así nació la banca.

Al instaurar el Banco de Inglaterra, se cuidó que haya reservas suficientes para los certificados emitidos. Los ingleses decían que las libras esterlinas eran “as good as gold”, tan buenas como el oro. Actualmente se utiliza dinero fiduciario, aquel que no tiene respaldo en metal sino que expresa la capacidad de un gobierno de generar valor abstracto (por medio de la recolección de impuestos y otras actividades).

Pero en último término, cuando la sociedad y la comunidad internacional dudan de dichas capacidades y dichos valores, las reservas de oro del Banco Central respaldan y soportan el valor de esa moneda. En la actualidad China está aumentando sus reservas de oro para lanzar a su moneda como un medio fiable internacionalmente.

Las reservas del Ecuador en oro no están en relación al tamaño de nuestra economía (somos la 62 economía versus la 67 reserva de oro). Además, más de la mitad de nuestro oro está dejado en prenda a Goldman Sachs por la deuda que el Gobierno ha contraído.

Si una desdolarización ocurriría, no tendríamos un respaldo suficiente para asegurar el valor de la nueva moneda. Sin una gran confianza en las capacidades del Gobierno, sin un respaldo en oro coherente, temo que tanto la sociedad ecuatoriana como la comunidad internacional darían a la nueva moneda estatus de papel de regalo.

jguarderas@elcomercio.org