César Montúfar

Renuncie, señor Fiscal

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Vamos a considerar que las explicaciones que usted ha dado sobre la licitud de las operaciones de la empresa Madrigal a través de la cuestionada Mossack Fonseca son creíbles.

Igualmente, vamos a aceptar que el juicio que Ud. mantuvo con los anteriores propietarios de la casa que pasó a su poder es un asunto saldado judicialmente. Vamos, incluso, a dejar de puntualizar actuaciones suyas como fiscal en las que dudosamente han prevalecido los intereses del actual Gobierno. Vamos, por lo demás, a presumir su inocencia y recordarlo como el abogado progresista y defensor de DD.HH. con el que forjó su imagen pública antes de desfilar por ministerios en varios gobiernos. Queremos creerle y deseamos que salga limpio de todo esto.

Pero Ud. debe renunciar. Y debe hacerlo por ética y por un asunto de Estado. Por ética, dado que un fiscal, lo dicen la Constitución y la LOFJ, debe exhibir idoneidad y probidad notoria y el que usted resulte salpicado internacionalmente en los ‘Papeles de Panamá’, un monumental escándalo sobre empresas fantasmas, evasión tributaria, lavado de activos, encubrimiento de fortunas, daña seriamente su prestigio hasta que el tema no sea investigado por autoridades imparciales y usted quede totalmente limpio.

Pero su renuncia es imperativa también por un asunto de Estado. Si nos fijamos, de todos los políticos mencionados en este caso, hay primeros ministros, presidentes, ministros de Estado, legisladores, pero ningún fiscal. Los primeros afectan al sistema político de sus países, pero el que un fiscal esté involucrado resulta en un problema de Estado debido a que, en nuestro sistema judicial, es desde la Fiscalía que deberán conducirse las investigaciones nacionales sobre el tema y, aún más, es esta la institución que deberá colaborar con las instituciones internacionales encargadas de establecer la comisión o no de delitos financieros internacionales.

Por ello, el que el Fiscal General del Ecuador sea mencionado en este escándalo afecta al Estado ecuatoriano en su conjunto, no solo a lo interno sino a nivel internacional.

Autoridades similares en Alemania, Francia, Gran Bretaña, EE.UU., Australia, Nueva Zelandia, Austria iniciaron inmediatamente investigaciones.Igual, el Fiscal Federal de Argentina imputó ya al presidente Macri por el tema. ¿Y Ud. se investigará a sí mismo? ¿Dirigirá con imparcialidad indagaciones contra Pedro Delgado y las empresas alrededor de la Senain? La Constitución, art. 195, le instruye dirigir “de oficio o a petición de parte, la investigación preprocesal y procesal… con sujeción a los principios de oportunidad y mínima intervención, con especial atención al interés público…”. Pero Ud. carece en este caso de condiciones morales para cumplir este mandato, pues si desarrollando las investigaciones las desvirtuara, nadie, absolutamente nadie, creería en la acción de la Fiscalía.

Un fiscal debe ser un referente ético para toda la sociedad. En este momento, Ud. no lo es. Por dignidad y porque su cargo compromete la credibilidad del Estado ecuatoriano en la lucha anticorrupción a escala mundial, Ud. debe renunciar.