Jorge G. León Trujillo

Reelección indefinida, cero revolución

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 1
Contento 0
12 de August de 2013 00:01

Hay ventajas y desventajas con la reelección indefinida. Pero la sociedad ecuatoriana, otra vez, se apresta a decidir pensando en el momento y no en el sistema político que conviene. Se plantea si es o no positiva la reelección indefinida de Correa, mas no si esa norma es conveniente o no para el sistema político, no cualquiera sino el ecuatoriano.

Conviene situar lo que eso implica en el Ecuador; su problema mayor en la política "fueron" el "personalismo" y la inestabilidad, interrelacionados, que se buscó limitar en la Constitución del 78. Una población embelesada en un caudillo, Velasco, concebía la política por su apego o no a aquel conservador personaje que encarnó la posibilidad de votar. No contaban programas ni ideologías; diputados, ministros, alcaldes eran escogidos según conveniencia del líder, y sus aportes en votos o recursos, no por sus competencias políticas. Como él concentraba poder, el juego político giraba alrededor suyo; no reforzaba el derecho ni la democracia, el podía pasar por encima.

Se concluía que la cultura política mayoritaria era pasión por un jefe, redentor, cuando la gente así se definía porque era lo que tenía al frente como vivencia y con ello decidía.

Se ve que la concentración del poder empobrece a la sociedad, la vuelve presa de los que concentran el poder, se anquilosa y espera en los redentores. Postrada de sus capacidades, su salida es buscar al mayor caudillo.

La continuidad, con la reelección indefinida, de un presidente popular y hacerlo por él, terminará por reforzar esa cultura que la idea de revolución ciudadana en sus inicios pensaba cambiar.

En los 70 para frenar los "personalismos" se limitó el período de los electos a dos años, sin continuidad, eso creó ineficacia gubernamental, campaña electoral permanente, desprestigio de partidos y democracia. La continuidad de políticas y gestión era indispensable. Ahora se quiere pasar al otro extremo de una continuidad sin límite, sabiendo de la tradición personalista, de la concentración del poder que elimina las instituciones, frena una cultura democrática y postra la sociedad.

En los países parlamentarios con reelección indefinida a diferencia de aquí, hay instituciones políticas sólidas, división de poderes real, cultura cívica y prioridad de la ley.

Puede ser positiva la continuidad de políticas actuales, pero debe hacerlo Alianza País como partido. La reelección indefinida mostraría más bien que de revolución ciudadana no hay nada. Con la concentración del poder, la reelección continua no permite que se desarrollen nuevos gobernantes, paraliza a los partidos, primero el líder copa todo, después es el gran vacío. Crece la dependencia de la sociedad a los jefes.

Correa en la campaña dijo que sería su último mandato, ya que fue promesa electoral que influenció en los indecisos, por ética pública debe cumplirla.