Jorge Gallardo

Recordemos a nuestros héroes y mártires

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31 de July de 2013 00:02

No olvidemos a nuestros héroes y mártires, porque los pueblos que no sienten gratitud terminan sumidos en la vileza, mientras que aquellos que la practican, se engrandecen.

Julio y agosto debieran estar consagrados a la gratitud nacional. Gratitud a los patriotas del 10 de Agosto de 1809 y a los mártires del 2 de Agosto de 1810, que le dieron a Quito el glorioso título de "Luz de América", y a los fieles que, en absoluto abandono, defendieron al Ecuador en 1941.

El 24 de julio de 1941, el cañonero "Calderón" fue destinado a dar seguridad a un convoy de abastecimientos para las tropas que defendían la provincia de El Oro, misión cumplida con éxito no obstante que el Golfo de Guayaquil estaba patrullado por destructores peruanos. A las 10:25 del siguiente día, ante una alarma área, el "Calderón" dejó Puerto Bolívar, buscando mayor campo de maniobra. A las 11:15, cuando navegaba rumbo al norte, se avistó al destructor peruano "Almirante Villar". El comandante Rafael Morán Valverde ordenó caer 180 grados, navegando ambos buques, con rumbos paralelos, al sur. A las 11:30, el adversario rompió fuegos, entablándose el combate que duró hasta las 11:46 , cuando el "Calderón" se ocultó tras la boca de Jambelí sin haber sufrido daño. El buque peruano, a pesar de su total superioridad, tuvo que ser remolcado para reparar los daños sufridos. Los marinos ecuatorianos demostraron serenidad, valor y gran capacidad profesional.

El capitán peruano Humberto Araujo, en carta al mayor ecuatoriano Francisco Sampedro, le decía: "Al fin de la jornada del día 24 de julio, la cobertura ecuatoriana (…) por no haber llegado la maza de maniobra, se desmoronó, por así decirlo, retirándose al interior de estas provincias, bajo la protección de suicidas patrullas, sobresaliendo el heroico teniente Edmundo Chiriboga, quien con sus fusiles ametralladoras, hasta que se agotaron sus municiones, se negó a rendirse y murió con sus ocho fusileros y proveedores de sus armas automáticas, atacado por un tanque del subteniente Peralta, conforme he publicado".

El subteniente Hugo Ortiz Garcés, que comandaba el destacamento "Santiago", el 1º de agosto de 1941 escuchó disparos contra el destacamento de "Yaupi", situado en la orilla opuesta del río. En el reconocimiento que hizo, constató que alrededor de doscientos peruanos lo habían invadido. Entonces se preparó con sus nueve soldados para luchar por el solar patrio, disponiendo que vistieran sus uniformes limpios, porque "el soldado ecuatoriano, aún muerto, debía infundir respeto". No aceptó rendirse y murió peleando. Los adversarios, asombrados de su heroísmo, lo sepultaron con honores.

Igual que a esos soldados leales, debemos gratitud a quienes, en diferentes actividades, se sacrifican por la dignidad, seguridad y bienestar de su pueblo.