María Cárdenas R.

Tiene razón...

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
31 de May de 2013 00:01

El Presidente tuvo razón en dos cosas durante su discurso inaugural. Como es costumbre, lo hizo, de tal manera que causó risas entre todos los que lo escuchaban, ya sea vía los medios o en presencia en la larguísima y folclórica ceremonia. La misma que, siguiendo los lineamientos de la maquinaria propagandística, apeló como todo lo que hacen, al sentimentalismo, con niños, capacidades especiales y canciones patrióticas. En unas cosas tiene la razón, en otras, sus equivocaciones no pueden durar en el alma de los ecuatorianos.

Pero, ¿quién se inauguró ese día? Por momentos, pensé que me equivocaba, que el eterno discurso de la inteligente, carismática, guapa asambleísta, quien utilizó el buen ejemplo, del que todos gozamos ahora, del populismo, la demagogia y las inspiradoras metáforas, para meternos en el mundo de la utopía era quien nos gobernaría. Pensé que me había perdido un sorpresivo cambio en la constitución por decreto y que Ca no asumía la presidencia de la Asamblea, sino la de la República. Pero no, ¡era sólo la introducción! Y ahí, el Mandatario a quien le encanta la repetición, lo dijo con mucha gracia: "Bueno… Después de semejante discurso, ya poco me queda por decir". Y tiene toda la razón, por eso todos rompieron en una carcajada.

Tuvo toda la razón, cuando explicó que otros países tienen al Papa y hasta a Dios pero que nosotros poseemos el paraíso. ¡Totalmente de acuerdo! Me pregunto si el paraíso con cielos azules, planicies verdes, montañas espectaculares, ríos transparentes y limpios, ahí, donde está la felicidad, el compañerismo, la igualdad entre todos, el buen vivir y el buen entendimiento entre los más diversos, es el mismo que vivimos aquí. La geografía y condiciones climáticas nos favorecen, somos uno de los países más biodiversos. ¿Será el mismo que visibiliza el Presidente? Donde los derechos humanos dependen de quien los requiere, la pobreza se ve y siente pero disminuye drásticamente por segundos, la prensa se divide en la corrupta que tapa y cambia los datos y la otra, que hace lo mismo, pero que nadie puede decir nada.

La Patria Grande, soberana, sin neocolonialismo, al estilo de Freud, donde seguimos sufriendo los estragos de nuestros "padres" y ellos son los culpables de todo lo que nos pasa, aunque no sea así en países como Chile, Colombia y otros que han salido adelante y son un ejemplo. Tiene la razón en ciertas cosas y ¿en otras? En fin, a veces, tiene la razón, pero en otras hay equivocación. El paraíso que queremos todos es uno donde la palabra sátrapas no exista en un documento oficial, ni tampoco que se lo lea delante de los ojos del mundo. Un Ecuador paradisíaco en donde los derechos humanos se respeten y no se utilicen las minorías para llegar a lo emotivo, la música para despertar la sensibilidad y todo en conjunto para matar la racionalidad.