León Roldós

¿Debemos esperar sensatez?

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El lunes 2 de marzo, inicio de semana, se produjo una reunión del presidente Correa con empresarios, para conversar sobre varias materias en que están por tomarse decisiones. No se conocen detalles, pero en una realidad agobiada por virulentas confrontaciones verbales, puede ser considerada una buena noticia. Ojalá que también se organice una mesa de trabajo con sectores laborales, aun cuando no se identifiquen con el Gobierno. Así como con autoridades seccionales respetando diferencias ideológicas, pero coincidiendo en esfuerzos que estén por encima de las ideologías.

Verdad que hay una baja sustancial del precio del petróleo que afecta al Presupuesto del Estado y al sector externo de la economía, pero la solución no estará en pensar en estrangular sector alguno para generar más ingresos fiscales, ni en el atraso de pagos, medidas que tienen efectos de miedo y desconfianza.
La rotación de recursos en la economía la oxigena. Frenar recursos la asfixia. Tan grave como lo expresado es el descrédito de sectores, pintándolos como “siempre cuasi delincuenciales”, porque de haber cosas que singularizar, que se lo haga.

Priorizar, en las actuales circunstancias,como se viene haciendo, lo político con miras a las elecciones del 2017, es preocupante aun cuando hubiera bonanza –que le ha acompañado al actual Gobierno por ocho años– y es criminal cuando la economía se vuelve sensible.

Se repite desde el Gobierno que el sector externo de la economía no se afectaría de haber posibilidad de devaluación. Los ejemplos de Argentina y Venezuela demuestran lo contrario. La herramienta de la devaluación por parte de un gobierno se proclama que es un acto de soberanía, de autonomía de voluntad, pero no lo es de un pueblo sino de los gobiernos, de modo que ni siquiera se puede comparar con la decisión de “autonomía de voluntad” –que es con lo que más podría parecerse– que tomaría una persona para suicidarse, sin pensar en los estragos que causaría en su familia y en su entorno.

Se rumora un incremento del Impuesto a la Salida de Divisas. Rumores como ese llevan a que quienes pueden traer recursos del exterior prefieran no hacerlo. Por lo que una mejor decisión sería generar estímulo para quienes puedan traer ahorro externo, aun cuando sean ecuatorianos, con las debidas condiciones de seguridad en cuanto a su origen.

Quizás sería demasiado pedir a todos un abandono de calificativos de agravios y de prácticas de cacerías de brujas, pero la autoridad debe iniciar aquello con su ejemplo. La mejor fórmula para demandar respeto es practicar respeto, no por la vía de normativas, de autoridades de control y de jueces que viabilicen el servilismo a cualquier forma de poder o sumisión.

lroldos@elcomercio.org