Jorge León

¿Quiere Moreno gobernar?

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Lenín Moreno quiere repicar y dar misa cuando puede tener el santo y la limosna del poder gubernamental. Su aceptación y legitimidad sorprendentes le permitirían ganar tanto a la mayoría de AP como su apoyo parlamentario.

Pero su equipo está entrampado para tomar decisiones y hasta ahora no logro precisar políticas claras. Es un personal que no corresponde a las circunstancias. Está más centrado en las disputas internas de AP, que en programas o propuestas para sacar al Ecuador de la situación actual, para cambiar el sistema caudillista autoritario, Moreno requiere cambiar completamente la gente que le rodea.

La cúpula de AP, que antes no reclamó que se convoque al buró político, ahora pretende decidir las propuestas gubernamentales. Un gobierno de partido debería seguir un programa, una tendencia, pero no estar sometido a los intereses del partido, como claramente muestran las limitaciones actuales para decidir o el pago con puestos en el exterior a favores hechos a AP. No están en juego principios ni revolución alguna ni logros sociales, AP busca esconder los abusos del poder, la corrupción, el funcionamiento de su sistema y mantener la eventual reelección de Correa.

Ecuador tiene un personal político, social, cultural altamente competente, con sentido de responsabilidad pública que conoce lo que conviene actualmente como cambios para hacer las reformas institucionales y de políticas públicas. Moreno podría recurrir a sus competencias, no son necesariamente de AP, pero le darían al gobierno una magnitud de consenso nacional y de posibilidad de poder gobernar con la autonomía mínima indispensable. Moreno requiere definir los límites entre su gobierno y AP. Sin embargo, su popularidad actual al no seguir políticas concretas o medidas más concretas puede volatilizarse y desperdiciaría esa oportunidad tan grande de obtener una legitimidad que le permita gobernar con visión de conjunto o de futuro o por lo menos sin limitarse a AP.

Lo que está en juego es enfrentar la crisis económica, la reorganización de la vida política institucional, con urgencia. Pasar de un sistema autoritario a uno más democrático, en Europa del Este, países árabes y América Latina exigió acciones inmediatas, contundentes al inicio del gobierno en que queda marcada la diferencia con el pasado. Moreno no debería quemar tiempo.

AP, al oponerse a las propuestas de referéndum acaba de darle la gran oportunidad al Presidente para zanjar distancias ante el ala tradicional caudillista y recuperar gran parte de esta organización para poder gobernar y cambiarla de simple organización de apoyo caudillista funcional a Correa hacia un partido pluralista y moderno. Es uno de los cambios que requiere Ecuador; algunos quedarán afuera pero es indispensable esta reorganización política. Exige voluntad y tomar riesgos.

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