José Ayala Lasso

Si le quedara algo de juicio…

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El periodista brasileño Augusto Nunes decía, en los comienzos de la presidencia de Temer, que los ataques de Maduro contra las decisiones del congreso brasileño presagiaban una nueva ofensiva contra el parlamento venezolano controlado por la oposición. “El heredero de Chávez, si le queda algo de juicio, debe pensar treinta veces antes de lanzarse en la ruta que lleva al golpe de estado –añadía- porque en medio del camino encontrará una piedra que se llama Brasil”.

En Venezuela, todo va en una sola dirección. El sucesor de Chávez, carente de las cualidades indispensables para dirigir un estado y, con mayor razón, a uno asediado por los problemas en los que le sumió la revolución bolivariana, asesorado –según propia confesión- por pajaritos locales, ha socavado los pilares de la democracia y el respeto a los derechos humanos. Enfrentado al descontento popular, ha reprimido con todo el vigor del poder a sus “enemigos” y los ha encarcelado acusándoles de ser los autores de las muertes causadas por la violencia gubernamental. Cansado de tantas arbitrariedades y de las penurias económicas a las que le condenó la ineptitud presidencial, el pueblo eligió un parlamento con amplia mayoría opositora. Maduro se empeñó en obstaculizar su trabajo y restarle sus atribuciones constitucionales atribuyéndole intentos de golpe de estado con una presunta complicidad externa. Los derechos ciudadanos cayeron víctimas del autoritarismo.

Constreñidos por la falta de respuesta a sus reclamos, los venezolanos propusieron el recurso constitucional a un referéndum revocatorio del mandato, pero el sumiso tribunal electoral ha ido cerrando todas las puertas para su realización. La recolección de firmas fue ilegalmente demorada y cuestionada a fin de evitar una nueva elección en el caso de que el pueblo revocara el mandato presidencial. En resumen, Maduro apuntó a un solo camino, tanto al asumir poderes no previstos en la Constitución -aprobar por decreto presidencial el presupuesto del estado, por ejemplo- como al pretender silenciar al Parlamento acusándole de ilegitimidad. Maduro apuntó a la dictadura. Y el camino alternativo no es otro que la violencia política. Masivamente, el pueblo acaba de proclamar vacante la presidencia.

Es evidente que a Maduro no le ha sobrado el poco de juicio necesario para evitar la confrontación. Entonces, alguien debe actuar como piedra en el camino que lleva al auto golpe y a la dictadura. Y ese alguien no puede ser solamente Brasil, como lo sugería el periodista Nunes, sino toda la comunidad internacional que no debe seguir soportando, indolente, lo que ocurre en Venezuela. Para ello tiene en sus manos la Carta Democrática concebida para salvar la paz y el derecho en nuestra América y, en este caso, en el país de Bolívar y Sucre.