Bernardo Acosta

Lo que nos pasamos discutiendo

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8 de January de 2013 00:01

Los temas que discutimos el año pasado demuestran que la opinión pública se alimenta más del escándalo y de lo que el Gobierno diga o haga que de los asuntos que influyen en las condiciones de vida de la población.

Enero pasamos distraídos comentando la visita del presidente Ahmadinejad, el regreso de Dahik y los 100 años de la muerte de Alfaro.

En febrero el caso El Universo acaparó la atención.

En marzo nos entretuvimos con la marcha y la contramarcha, mientras el invierno hacía de las suyas.

Abril voló con las opiniones sobre la ausencia del presidente Correa en la Cumbre de las Américas y el nombre del nuevo aeropuerto de Quito.

En mayo Assange entrevistó a Correa y así apareció un personaje que, junto al economista Delgado y a un tal señor Duzac, se convertiría en la celebridad del año.

Junio estuvo ajetreado con la prohibición para los funcionarios de dar declaraciones, el sobreendeudamiento, la petición de asilo de Assange y la visita del presidente Lukashenko.

En julio la atención se volcó hacia la prisión por exceso de velocidad, la pretensión del Presidente de desfilar con la delegación ecuatoriana en Londres y la lesión taurina del economista Delgado en una propiedad incautada.

En agosto estalló el escándalo de las firmas falsas, se pospuso la apertura del aeropuerto de Tababela y el Gobierno otorgó el asilo a Assange, con lo cual el nombre del país se imprimió en las primeras planas de la prensa internacional por segunda vez en el año, después del eco que generó el acoso a El Universo.

Septiembre, entre el cinismo y el fuego, pareció una visita al infierno: gran respaldo oficial al economista Delgado y al ingeniero Glas, mientras Quito ardía con los incendios y todo el mundo hablaba de un tal Duzac.

En octubre, cuando ya estábamos empachados de Assange, del economista Delgado, de Duzac y de la incompetencia del CNE, el Presidente desvió la atención con el anuncio de que echaría mano de las utilidades de los bancos para aumentar el bono.

En noviembre coparon la agenda los análisis sobre la separación de poderes –cortesía de Galo Mora– y sobre la suspensión de la feria taurina.

El año terminó con Assange y el país insignificante, el premio al Presidente en la Argentina y sus declaraciones sobre el caso AMIA, la visita a Chávez en La Habana y el fin del economista Delgado.

Nos come el día a día. Pasamos de la visita del Presidente de Irán al nombre del aeropuerto, de la denuncia de junio a la acusación de julio. Hablamos más del escándalo de turno que del desarrollo, del sexo de los ángeles que de cómo detener la inseguridad o consensuar un norte productivo, de las personas que de los procesos, de cómo defendernos que de qué proponer, del Gobierno que del país… y así dejamos pasar la oportunidad de construir entre todos una tierra menos injusta.