Walter Spurrier

¿Para qué emitir?

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26 de mayo de 2014 20:42

El jueves, las autoridades monetarias defendieron ardorosamente el proyecto de monedero electrónico. Esfuerzo innecesario. No se critica el monedero electrónico sino que el Banco Central, mediante regulación, declare que nuevamente será instituto emisor.

En algunos países africanos con un gran segmento poblacional sin cuentas bancarias, las empresas de telefonía celular, banca y almacenes han montado un mecanismo de dinero electrónico para transacciones de poca monta: digamos que se recarga el celular (prepago) mediante dinero físico o transferencia bancaria y así se tiene un saldo para hacer pagos.

La iniciativa del Central es de la misma índole, siendo su peculiaridad que la monta el Estado y no la empresa privada.
Lo que se objeta es que siendo este un mecanismo de prepago de los usuarios, el Central retome la facultad de emitir dinero.
Hoy, el Banco Central acuña unas fichas que circulan a la par de sus similares del dólar; estas fichas tienen pleno respaldo del mismo valor en dólares físicos, y eso se puede ver en el segmento “canje” del balance del Central. ¿Es eso emisión? Puede que lo sea, pero oficiosamente no se lo denomina así, es para un fin específico de poca monta y está plenamente respaldado en billetes. No hay ninguna objeción o problema con ello.

El balance del Central tiene un segundo segmento, de operaciones, donde contabiliza el pasivo que tiene por los depósitos de los bancos privados. Los activos muestran dónde está ese dinero: cuentas en dólares en el exterior y oro.
Hay un tercer segmento del balance donde se contabilizan los depósitos de los organismos del Estado, y la contrapartida en activos no son dólares sino “inversiones en residentes”. Es contra ese respaldo que, se anuncia, se emitirá dinero electrónico por USD 150 millones.

No se entiende esta emisión para un sistema que en otras partes lo manejan empresas privadas y es prepago. Pero de ser indispensable, pongan los dólares en el activo del primer segmento y las especies monetarias junto a las monedas nacionales en el pasivo, y no hay emisión.

Caso contrario, en un futuro el Ministerio de Finanzas puede venderle al Banco Central un bono de un mil millones de dólares, el Central le pagaría con dinero electrónico y Finanzas gastaría un dinero que no tendría un respaldo líquido.

Las autoridades protestan que eso ni remotamente está en sus intenciones. Entonces, reformen la regulación que les permite emitir.

¿Por qué mayor suspicacia hoy, que ayer? Porque se habla de emisión. Porque hay un anteproyecto de código monetario y financiero que elimina este sistema de balances y se pierde transparencia. Y porque el Gobierno está buscando fuentes de financiamiento.

Si el Central renuncia a su propósito de retomar la posibilidad de emitir, se acaba la controversia.