Sebastián Mantilla

Punto de quiebre

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Lo que parecía hasta hace poco como imposible e irrealizable, hoy en día se está convirtiendo en realidad. El vicepresidente sin funciones, Jorge Glas, está en prisión por presuntos actos de corrupción y, pese a las conjeturas que se hacían meses atrás sobre el liderazgo de Lenín Moreno, se ha convocado a una Consulta Popular.

Estos dos hechos podrían tomarse como el punto de quiebre con el pasado reciente y un avance significativo por desmontar lo más nefasto del régimen correísta: el autoritarismo, el abuso de poder, la despreocupación por el medio ambiente, la falta de independencia de los poderes del Estado y consolidación de la corrupción.

La prisión de Glas no responde a la fortaleza e independencia de las instancias de control, sino a la presión que ha existido de parte de la opinión pública por la información que ha ido apareciendo en torno del caso Odebrecht. Esto debía haber ocurrido antes, al igual que el juicio político al Vicepresidente sin funciones por parte de la Asamblea Nacional.

El mal entendido espíritu de cuerpo hizo que una parte importante de militantes y seguidores de Alianza País (en el parlamento y en las instancias de control) bloqueen todo intento de fiscalización. Más que defender la continuidad del proyecto político de la Revolución Ciudadana, sus actuaciones se acercan a proteger la corrupción y mantener la impunidad. Sin embargo, el punto de quiebre se ha dado. El protegido de Correa está detrás de las rejas. Lo importante en este caso es ir hasta las últimas consecuencias. Señor presidente Moreno, esto no es el final sino el inicio de un esfuerzo que debe mantener por combatir resueltamente la corrupción.

La iniciativa de convocar a una Consulta Popular es un paso positivo que ha dado el presidente Moreno y también un punto de quiebre. Se están planteando aspectos importantes (tampoco se puede incluir muchos temas), entre ellos, la supresión de los derechos políticos para los corruptos, el cese inmediato de los miembros del Consejo de Participación Ciudadana (así como de las autoridades que designó), la eliminación de la reelección indefinida, la derogatoria de la Ley de Plusvalía, la prohibición de la minería metálica, el aumento de la zona intangible y la reducción del área de explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní.

Y aunque buena parte de las siete preguntas incluidas en la Consulta Popular no solo son necesarias e imperiosas de aprobación, tienen una dedicatoria. Son temas frente a los cuales el expresidente Rafael Correa tuvo una posición radicalmente opuesta.

No obstante, los temas de la consulta, así como las próximas acciones de Moreno, no deberían enmarcarse solamente en romper con la herencia nefasta del correísmo sino en ir más allá. Hay que devolverle al país la institucionalidad, la independencia de las funciones del Estado, dignificar la gestión pública, reivindicar el diálogo y, sobre todo, fortalecer la democracia.

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