Enrique Ayala Mora

Propuesta económica alternativa

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Las políticas económicas del gobierno de Correa llevaron al país a la peor crisis en años. Luego de haber usufructuado del auge económico más grande de la historia, con ingresos inmensos, que no llegan a calcularse, con despilfarro, ignorancia y corrupción, Correa dejó al país en medio del desastre y más endeudado que nunca. Las consecuencias están a la vista.

Es claro que esas políticas económicas deben variar. Y es obligación del gobierno hacerlo pronto, con firmeza e imaginación. Desde luego que la tarea no resulta fácil, porque no es cuestión de unos cuantos decretos de un día para el otro. Pero retardar la reorientación de la economía nacional solo traerá mayores males.

Frente a esta situación han surgido varias propuestas, la mayoría son demandas parciales, como rebajas de impuestos por ejemplo, que solo llenan las demandas de un sector y no las necesidades de la compleja realidad. Se necesita un planteamiento integral.

Con una serie de diagnósticos bastante acertados y el argumento del pragmatismo, un grupo de destacados economistas ha presentado un conjunto de reformas. Pero, aparte de que algunas de ellas parecen indiscutibles y necesarias, la mayoría exhuman las políticas neoliberales que llevaron al país al desastre de fin del siglo XX. No parece adecuado que se enfrente una crisis con los instrumentos que ya sabemos que tienen terribles costos sociales y, al final, llevan a otra crisis.

Por su parte, el “Foro de Economía Alternativa y Heterodoxa” ha enviado una “carta abierta” al presidente de la República, planteando sus propuestas para el programa económico de gobierno 2017-2021. Se trata de un extenso documento que analiza la propuesta económica del equipo del gobierno y propone políticas alternativas para la “reactivación económica con equidad, sustentabilidad y justicia social”. No es posible analizar aquí el documento suscrito por Pablo Dávalos, Fidel Márquez, Alex Remache y ocho personas más. Pero es importante destacar dos puntos que su presentación ha levantado.

Primero, deja claro que no hay solo dos alternativas para enfrentar la situación: la de la continuidad del correísmo y la postura de los economistas convencionales. Hay otras salidas posibles que no perpetúen la repetición del pasado. Aún más, permite confirmar que lo que Correa hizo no tiene nada ni de técnico, ni de izquierda, ni de progresista. Fue clientelismo caudillista plagado de corrupción. Desde la reflexión académica democrática y comprometida con las mayorías del país, hay otra postura, que debe ser tomada en serio.

Segundo, que, aunque la situación económica debe ser enfrentada con rapidez, es preciso también que se de un debate amplio e imaginativo sobre políticas alternativas que la situación nacional demanda.

eayala@elcomercio.org